Las mujeres que vestían a la moda a finales de la década de 1930 usaban vestidos entallados y el cabello perfectamente peinado, pero no la pintora Frida Kahlo. Ella iba a las cenas y a los teatros de París o Nueva York con moños, faldas y blusas indígenas holgadas, bordadas con flores de colores brillantes y sus cejas pobladas, unidas a la mitad la frente, eran un contraste muy fuerte con las finísimas cejas depiladas de las otras mujeres de la época.

A lo largo de los años, el estilo de Kahlo se ha vuelto tan influyente como su arte: fascina a otras mujeres que crean moda como Madonna o diseñadores como Jean Paul Gaultier. En YouTube hay videos que muestran cómo hacerse trenzas a la Kahlo, y Vogue Italia le ha enseñado a sus lectores dónde pueden comprar faldas y joyería que reflejan su estilo.

Ahora, toda una sección de su guardarropa se mostrará en la Ciudad de México después de estar guardada por casi 50 años en sus armarios y vestidores. Se trata de joyería, zapatos y ropa que aún conserva el perfume de la artista y el humo de sus cigarrillos, así como manchas de pintura.

"Tenía una seguridad en sí misma increíble. Estaba totalmente convencida de que lo que usaba la hacía externar su interior", dijo Alejandra López, restauradora de arte del Museo Casa Azul de Frida Kahlo, donde se presentará la colección a partir del 22 de noviembre en una exposición patrocinada por Vogue Mexico.

La ropa de Kahlo también era un tipo de armadura. Era su aliada para disimular una vida de dolor físico y emocional. Tuvo polio cuando era niña y quedó lesionada por un accidente de autobús a los 18 años, también tuvo abortos y soportó las múltiples aventuras de su esposo, el muralista Diego Rivera.

Sus largas faldas ocultaban su pierna derecha deformada, y los blusones cubrían los rígidos corsés que usaba para el dolor de espalda.

"Ella describe cómo empieza a usar el vestido, la ropa para cubrir sus imperfecciones físicas", dijo la curadora de la exposición, Circe Henestrosa, durante un adelanto ofrecido a The Associated Press.

Después de que Kahlo murió en 1954, su esposo ordenó que su ropa fuera guardada durante 15 años. Rivera murió tres años después, dejando como albacea a la coleccionista de arte Dolores Olmedo quien administró las casas de Rivera y Kahlo y se negó a dar acceso a los archivos de cartas, ropa, joyería y fotografías de Kahlo. Las piezas permanecieron guardadas hasta el 2004, después de la muerte de Olmedo.

La directora del Museo Frida Kahlo, Hilda Trujillo, dijo que tres de los vestidos de Kahlo causaron sensación cuando los exhibieron en 2007, lo que llevó a que fueran incluidos en artículos de moda de todo el mundo.

"Se ha cambiado la historia de Frida Kahlo a partir del descubrimiento de estas cosas", dijo Trujillo.

Su vida de sufrimiento era el tema de sus pinturas y ha inspirado libros, obras de teatro y películas como "Frida", de 2002, con Salma Hayek. La manía por Kahlo fuera de México comenzó en la década de 1980 con la publicación de su biografía escrita por Hayden Herrera, la cual fue leída ampliamente fuera de los círculos de arte.

Desde entonces los diseñadores de moda han sido cautivados por Kahlo y han creado colecciones como el homenaje de Gaultier a la pintora en 1998. Incluso el mes pasado en la Semana de la Moda de Madrid, Maya Hansen presentó vestidos con corsé, flores y estampados de calavera para su colección primavera 2013.

La exposición "Las apariencias engañan: los vestidos de Frida Kahlo", incluirá una capa de terciopelo negro con encaje en el borde, una versión diferente de las capas de la época; también una blusa de seda con cuello cuadrado y bordados de flores rojas, lavanda y amarillas; una blusa de algodón morada con estampados cuadrados rojos y amarillos. Igualmente una falda morada con flores blancas parecidas a amapolas, una camiseta de manga larga con volados y estampado de hojas y una falda de muselina color vino.

En contraste, la exposición exhibirá el corsé blanco que Kahlo incluyó en su autorretrato "La columna rota" y un arete que le regaló Pablo Picasso e incluyó en un autorretrato de 1940. El par no ha sido hallado.

Los restauradores y la curadora de la exposición dicen que muchas de las blusas de Kahlo eran hechas a la medida. Compraba las telas y las llevaba con costureras indígenas para que las confeccionaran. Algunas estaban hechas de terciopelo guinda, una tela que suele ser usada para vestidos de gala tradicionales en el istmo de Tehuantepec, en el estado de Oaxaca.

Henestrosa, la curadora, dijo que el vestido de Tehuana, llamado así por las mujeres indígenas de esa región, era el distintivo del armario de Kahlo. La pintora lo usaba con aretes grandes de oro y el pelo recogido, adornado con flores.

"No es un vestido que escoge por casualidad. En esta sociedad la mujer administra la ciudad. La mujer simboliza una mujer muy poderosa", dijo Henestrosa.

El vestido también puede ser visto en muchos de sus autorretratos y a su vez ha sido adoptado por muchas mujeres más en el mundo.

"Esto va ampliar muchísimo más la influencia", dijo la directora del museo sobre la exposición.

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