Islamistas en el norte de Malí han reclutado mediante dinero incluso a un millar de niños y adolescentes originarios de zonas rurales y de aldeas devastadas por la pobreza y el hambre, de acuerdo con decenas de entrevistas realizadas por The Associated Press a residentes, funcionarios de derechos humanos, cuatro menores y un miliciano.

Durante un recorrido realizado por la AP, fue posible ver a varios niños que portaban ametralladoras cuya longitud representaba casi la mitad de su estatura. Avanzaban por las calles de Timbuktú, a donde no llegan ya ciudadanos occidentales por el riesgo de ser secuestrados.

Las entrevistas proporcionaron evidencias de cómo se radicaliza una nueva generación, en un país musulmán que antes se consideraba moderado y estable. Ahora, los islamistas reúnen fuerzas para enfrentar una potencial intervención militar respaldada por Naciones Unidas.

Salif Haidara relató que estaba sentado a la vera de un camino junto a otros pasajeros de un autobús, cuando un hombre con un turbante y una larga barba se les aproximó.

"¿Quieren convertirse en guerreros santos?", les habría preguntado.

El adolescente había abandonado su miserable pueblo natal en el desierto, sin más pertenencias que la camiseta amarilla y las sandalias de plástico que llevaba puestas. El reclutador le prometió que ganaría 15.000 francos (30 dólares) diarios para sus gastos, además de 200.000 francos (400 dólares) al mes para su familia.

Era una suma enorme para un jovencito que acababa de cumplir los 16 años.

Un automóvil esperaba para llevar a los reclutas a un campamento donde se entrenarían durante dos semanas en el vasto desierto maliense Ahí aprenderían a utilizar armas de fuego.

Pero el hombre llamado Omar les advirtió algo.

"Una vez que acepten el dinero y coman, el trato está hecho", recordó Salif que le dijo el reclutador. "Estarán aquí hasta que mueran o hasta que termine la guerra".

La organización Human Rights Watch advierte que hay niños soldados al menos en otros 14 países. Sin embargo, Malí era una democracia estable antes del golpe de Estado de este año, y los expertos consideran que el reclutamiento y adoctrinamiento religioso de los niños en esta nación constituye un hecho nuevo y ominoso.

Todos los grupos armados que operan en el norte de Malí utilizan a niños como soldados. Pero los islamistas, incluida una milicia llamada Ansar Dine, han figurado entre los principales reclutadores, según residentes y organismos de los derechos humanos.

El Fondo Internacional de Naciones Unidas para la Atención de la Infancia (UNICEF) informó que pudo corroborar al menos 175 casos de niños soldados en el norte de Malí, este año. Sus padres recibieron entre 500.000 y 600.000 francos (entre 1.000 y 1.200 dólares). Sin embargo, la rama de la comisión de derechos humanos de Malí en Timbuktú señaló que algunas familias han recibido hasta un millón de francos (2.000 dólares).

Y la entrevista con Salif sugiere que se han prometido a algunas familias hasta 4.800 dólares anuales, más de cuatro veces el salario promedio anual en el país.