Alrededor de un centenar de hinchas se paseó con un ataúd en alto durante un partido oficial del fútbol argentino en medio de un improvisado cortejo fúnebre en una de las tribunas, y además varios dispararon al aire, como homenaje al hijo de un "barrabrava" que murió en un accidente el fin de semana anterior.

En medio de ese episodio, el partido en el que Quilmes jugaba de local ante Unión el martes por el campeonato de reservas de la primera división fue suspendido unos minutos y luego se reanudó, dijeron varios testigos.

"Le dije al árbitro que lo frene porque era una situación incómoda para todos", dijo el técnico de Quilmes Alfredo Grelak. "Me dijo 'lo suspendo' y le respondí que estaba bien porque se iba a tener que hacer cargo él".

El arquero de Quilmes Joaquín Papaleo dijo que "tiraron un par de tiros al aire, buen c*... (susto) me pegué; estaban atrás del arco donde yo estaba. Fue parte de un cortejo fúnebre, pasaron por la cancha, se quedaron un rato, cantaron y siguieron".

La oficina de prensa de Quilmes dijo que el partido fue suspendido unos minutos por lluvia, sin hacer otros comentarios sobre ese incidente que reportan los diarios locales.

El deportivo Olé, que publica fotos del episodio, dijo que los hinchas se pasearon con el ataúd para homenajear a un joven de 15 años, hijo de uno de los "barrabravas" de Quilmes, que falleció el domingo en esa localidad homónima al chocar en una moto contra un patrullero en medio de una persecución policial.

El 2 de abril pasado, cuando Quilmes jugaba en la segunda división, unos 70 "barrabravas" ingresaron al campo de juego antes de un partido de ese club y también se pasearon con un ataúd, esta vez dentro del campo de juego, también como homenaje a un hincha fallecido.