La Babilonia de la era moderna no acierta una.

Alguna vez el centro del mundo en la antigüedad, Babilonia fue arrasada en épocas más recientes por los sueños de grandeza de Saddam Hussein, ejércitos invasores y la construcción de nuevos edificios.

Ahora surgen otros dos problemas en la ciudad famosa por sus Jardines Colgantes y la Torre de Babel: la construcción de un oleoducto y una disputa diplomática que compromete su status como patrimonio de la humanidad certificado por la UNESCO.

El oleoducto fue instalado en marzo por el Ministerio del Petróleo a pesar de la oposición de arqueólogos iraquíes y generó una dura condena de la UNESCO, el organismo que vela por la preservación de la herencia cultural.

El ministro de turismo impidió una visita de delegados del Fondo de Monumentos Mundiales, organización de Nueva York que colabora en las gestiones para que Babilonia sea declarada Patrimonio de la Humanidad. Ya fue descartada tres veces.

Se cree que ello obedece a una disputa con Estados Unidos en torno a unos archivos de judíos iraquíes que fueron rescatados de un sótano lleno de agua luego de la invasión de tropas estadounidenses y de otras naciones en el 2003 y trasladados a Estados Unidos.

"La convertiré en posesión de erizos y en aguas estancadas, y la barreré con la escoba de la destrucción", advierte Dios en Isaías 14:22-23.

La desolación y la destrucción son bien visibles hoy.

Los esfuerzos de Saddam por replicar el esplendor de una ciudad con casi 4.000 años de historia generaron excavaciones desenfrenadas, pavimentación y la construcción de edificios.

Desde la caída de Saddam, tropas extranjeras han acampado en partes de Babilonia, que tiene una extensión de 10 kilómetros cuadrados (cuatro millas cuadradas). Pueblos vecinos se están expandiendo y ocupando terrenos de la vieja ciudad y, combinados con la crecida de aguas subterráneas, hacen peligrar las ruinas.

"Es un caos. Hay problemas de todo tipo", afirmó Jeffrey Allen, del Fondo de Monumentos Mundiales. "Uno no percibe aquí la emoción que generan los sitios arqueológicos importantes".

Babilonia, que se encuentra a ambos lados del río Eufrates a 90 kilómetros (55 millas) al sur de Bagdad, es una muestra del ingenio humano y al mismo tiempo símbolo del materialismo y del falso orgullo.

Hubo dos grandes reyes en la antigüedad: Hammurabi, autor de uno de los códigos legales escritos más antiguos del mundo, y Nabucodonosor II, quien conquistó Jerusalén en el 597 antes de Cristo.

En la época de Nabucodonosor Babilonia se llenó de grandes templos y lujosos palacios y llegó a ser la ciudad más grande de su época. Sus Jardines Colgantes --que según la leyenda tenían varios niveles y fueron un regalo a su esposa, que estaba enferma-- fueron una de las siete maravillas de la antigüedad.

Babilonia es mencionada decenas de veces en la Biblia, que cuenta la historia de la destrucción de un templo judío por parte de Nabucodonosor, quien tomó como esclavos a los judíos.

Al visitante le cuesta imaginarse la esplendorosa ciudad antigua.

Si bien todavía quedan algunas palmeras, lo único que ve uno en el lugar son las obras de Saddam: edificios de ladrillo y cemento que se erigen sobre las ruinas, una amplia avenida y un palacio para el déspota.

Cuando fue derrocado, unidades de soldados extranjeros se instalaron allí por 20 meses, de acuerdo con un informe de la UNESCO del 2009. Cavaron trincheras, llevaron gravilla y destruyeron partes de la famosa Puerta de Istar y la Avenida de las Procesiones.

El nuevo oleoducto se encuentra 1,7 metros (seis pies) debajo de Babilonia y se extiende 1,5 kilómetros (casi una milla), junto a otros dos prominentes oleoductos construidos durante la era de Saddam.

El Ministerio del Petróleo asegura que durante las excavaciones no se encontraron artefactos y que el proyecto era vital para el desarrollo del país. El portavoz Assem Jihad dijo que el ministerio está buscando una ruta alternativa, pero que necesita tiempo.

El Departamento de Antigüedades, no obstante, acudió a los tribunales para tratar de impedir la construcción del oleoducto y la UNESCO le escribió a las autoridades iraquíes expresándole su preocupación.

El Fondo de Monumentos Mundiales, entre tanto, cayó en desgracia con las autoridades, que hace meses decidieron suspender sus vínculos con universidades e instituciones estadounidenses que hacen trabajos arqueológicos en Irak.

La disputa responde en parte a lo ocurrido con los archivos judíos. Los estadounidenses dijeron que devolverían los archivos, pero todavía no lo han hecho y los iraquíes se están impacientando.

Funcionarios del Fondo dijeron que esperan que el entredicho sea algo temporal.

Qais Rashid, director de la Junta de Antigüedades y Herencia Cultural, declaró que la suspensión de la colaboración de los expertos estadounidenses "es una gran pérdida", pero acotó que el hecho de no ser declarada patrimonio de la humanidad no afectará el atractivo de Babilonia.

"Si no la declaran (patrimonio), no es grave", afirmó. "Babilonia puede salir adelante por sí sola2.

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En este reportaje colaboraron los reporteros de la Associated Press Sameer N. Yacoub y Mazin Yahya en Bagdad.