El obispo católico de la arquidiócesis de Iquique, Marcos Antonio Ordenes Fernández, es objeto de una investigación de la Santa Sede por presunto abuso sexual de un menor de edad, confirmó el martes una breve nota de la Nunciatura Apostólica.

El cura está actualmente en Perú cumpliendo con un reposo médico debido a una afección al hígado que padece hace tiempo.

"La Nunciatura Apostólica en Chile informa que se está desarrollando desde abril de este año una investigación en relación a monseñor Ordenes, Obispo de Iquique. Por el hecho que la persona denunciada es un Obispo, el procedimiento es llevado a cabo por la Santa Sede", dijo la escueta nota.

Agrega que la Nunciatura ha procurado ofrecer apoyo sicológico y acompañamiento "para las personas afectadas y ha estado en contacto con monseñor Ordenes, quien se encuentra con permiso médico".

Otra nota del obispado de Iquique, 1.800 kilómetros al norte, precisa que Ordenes "en estos días viajó a Perú, a cumplir el reposo que se le había prescrito, desde donde regresará al país para continuar con su proceso de recuperación".

Hace algunos años, Ordenes fue investigado por la fiscalía de Iquique, que no halló pruebas que lo inculparan. Sin embargo, la Fiscalía de Tarapacá, con jurisdicción en Iquique, señaló el martes que pedirá a la iglesia que informe sobre nuevos antecedentes para analizar la reapertura del caso.

Ordenes, de 47 años, es el obispo chileno más joven, y la Iglesia no ha informado sobre quiénes serían sus presuntas víctimas.

A la Iglesia católica chilena le ha costado levantar cabeza tras los escándalos por abusos sexuales cometidos por sus miembros. El mayor fue el protagonizado por un párroco de Santiago, Fernando Karadima, acusado por cuatro profesionales adultos sobre las aberraciones que sufrieron cuando eran muy jóvenes.

Aunque Karadima fue exculpado por la justicia civil porque los crímenes habrían prescrito cuando fueron revelados en un programa de la televisión estatal, sí fue condenado por la Santa Sede a una vida de oración y penitencia. Karadima dirigía un grupo de jóvenes sacerdotes e incluso formó espiritualmente a cinco obispos activos.

Entre medio, hubo otras acusaciones contra directivos de colegios particulares católicos, uno de los cuales es investigado mientras el otro caso se cerró porque la religiosa denunciada murió hace poco de cáncer.

También es indagado el ex titular de la Vicaría de la Solidaridad, Cristián Precht, uno de los religiosos más respetados del país por su papel en la defensa de los perseguidos políticos en los primeros años de la dictadura del general Augusto Pinochet. Hay quienes recuerdan que los servicios secretos de la dictadura siempre siguieron a los activistas de derechos humanos, por lo que si hubiera surgido alguna prueba, la habrían usado en su contra.

Sin embargo, la iglesia consideró verosímiles las acusaciones, reunió una veintena de testimonios y los envió a Roma para que lo investigue. Una de las acusaciones fue presentada por una sobrina, cuyo esposo, supuestamente abusado, se suicidó.

El caso ha provocado un profundo impacto en el país en los últimos meses.