Brasil conmemoró el martes el vigésimo aniversario de un motín carcelario en el que ninguno de los policías involucrados en la matanza de más de 100 presos ha sido condenado.

La revuelta de tres horas en la prisión Carandirú de Sao Palo estalló el 2 de octubre de 1992 durante una trifulca entre grupos rivales. Rápidamente se propagó a otras áreas de la prisión que alojaba a casi 8.000 reclusos cuando su capacidad era para menos de 4.000.

La prisión fue demolida 10 años después de la llamada "Masacre de Carandirú".

Los casi 100 policías que participaron en la matanza irán a juicio a principios del año próximo.

El profesor de derecho Oscar Vilhena, de la Universidad Getulio Vargas, de Sao Paulo, dijo que algunos de los comandantes de policía involucrados en la matanza han sido ascendidos, "transmitiendo el mensaje de que la matanza estuvo bien y subrayando la impunidad prevaleciente".

El único policía juzgado en el incidente fue el coronel Ubiratán Guimaraes, quien fue sentenciado en el 2001 a 632 años de cárcel por el uso excesivo de la fuerza cuando ordenó a la policía aplastar la rebelión.

Un tribunal de apelaciones del estado de Sao Paulo revocó la condena en febrero del 2006 con el argumento de que Guimaraes se limitó a cumplir órdenes.

Guimaraes fue hallado sin vida en su departamento de Sao Paulo siete meses después con una herida de bala en el pecho. Su novia fue acusada de homicidio y se supone que irá a juicio antes de fin de año.