Poco después de las 10 de la noche, cuando la mayoría de las personas de su edad se van a dormir, un grupo de ancianos que sufre demencia apenas comienza sus actividades: bailan y sacuden panderetas y maracas en una estridente versión de "La Bamba".

"Es una fiesta", dice una mujer de 81 años entre decenas de pacientes que son llevados a un asilo en el Bronx cada noche para una estructurada serie de canciones a coro, manualidades y sesiones de terapia que duran hasta el amanecer.

El programa, que parece ser inusual, es una especie de "campamento nocturno" para las víctimas de demencia que no pueden conciliar el sueño en la noche o tienden a despertarse agitadas, o que se atemorizan o desorientan cuando anochece.

El programa busca dar cuidado y actividad — mucha actividad — para llenar las horas de la madrugada a gente con Alzheimer y enfermedades similares que viven en casa.

Y procura proporcionar a las personas que los atienden — usualmente un hijo o una hija — una valiosa noche de buen sueño.

"Sin este programa, mi padre estaría perdido y yo estaría loco", dijo Robert García, cuyo padre, Félix, de 82 años, está en el programa de servicio nocturno para ancianos del Hogar Hebreo. "El no duerme. En la noche está bien despierto y necesita actividad".

García, quien vive en un departamento en el Bronx con su esposa y tres hijos, cuenta que antes de que su padre entrara al programa se levantaba en la noche, hacía mucho ruido y no dejaba dormir a nadie.

"Ahora llega en la mañana y me muestra los dibujos que hizo en la noche", señaló García.

Daniel Reingold, presidente y director general del Hogar Hebreo, dijo que el programa comenzó en 1998 debido a los estudios que mostraban que la mayoría de las personas enviaban a sus pacientes a asilos porque la persona que los cuidaba era privada del sueño.

"Alguien con Alzheimer puede despertarse a las 3 de la mañana golpeando ollas y cazuelas pensando que están cocinando, o incluso salirse de la casa", explica Reingold. Muchos pacientes sólo duermen unas cuantas horas en el día.

En el Hogar Hebreo se ofrecen actividades a 34 pacientes de entre 60 y 90 años. La mayoría participa en el programa de "cocina" donde se les pide pelar una banana, agregar uvas y arándanos para hacer una ensalada.

En el lento proceso, les preguntan en inglés y español sobre los colores y las formas.

Otras actividades incluyen ver películas, armar rompecabezas, sentir agua o arena sobre sus manos para estimular sensaciones táctiles o sacarlos a caminar para ver las luces navideñas del vecindario.