El presidente del gobierno español Mariano Rajoy y el ministro de economía Luis de Guindos sostendrán el lunes reuniones separadas con el comisionado europeo para asuntos monetarios Olli Rehn a fin de abordar los esfuerzos del gobierno ibérico de manejar sus finanzas y determinar si necesitará una mayor asistencia de la región.

Las reuniones tiene lugar días después que España anunció sus nuevos planes de austeridad y los resultados de las evaluaciones bancarias en un esfuerzo por convencer a los acreedores internacionales y a los inversionistas de que puede controlar sus finanzas.

En su proyecto de presupuesto para 2013 presentado el jueves España dijo que tenía previsto reducir el gasto total en 40.000 millones de euros (51.700 millones de dólares), congelará los salarios de los trabajadores públicos, recortará el pago de prestaciones por desempleo e incluso reducirá el gasto de la familia real española el próximo año en un 4%.

Los inversionistas, preocupados por la viabilidad de la economía española, han obligado a subir la tasa de interés que están dispuestos a pagar para comprar bonos emitidos por el gobierno en Madrid. Los bancos del país, perjudicados por el estallido de la burbuja inmobiliaria, se preparan para obtener una línea de ayuda financiera de la eurozona por 100.000 millones de euros (129.000 millones de dólares), y Rajoy sopesa la posibilidad de pedir ayuda del BCE para comprar bonos españoles.

España, que está en su segunda recesión en tres años con casi un 25% de desempleo, se esfuerza por cumplir con compromisos hechos a la UE a fin de reducir el déficit de su presupuesto a 6,3% en este año, 4,5% el próximo año y 2,8% para el 2014.

Pero el ministro de Hacienda español, Cristóbal Montoro, dijo el sábado que los recortes en el presupuesto para el 2013 eran necesarios con el fin de aliviar tensiones en los mercados y tratar de reducir las altas tasas de interés que España debe pagar para vender sus bonos.