La presidenta Cristina Fernández negó el lunes que en Argentina exista un cepo cambiario al afirmar que en lo que va de año salieron 79.088 millones de dólares por el pago de varios conceptos, como importaciones y deuda.

"Van a tener que encontrar otro título mediático, porque cepo no va", dijo Fernández en un acto oficial al referirse a la denominación que los medios de prensa dieron a las fuertes restricciones para la adquisición de divisas extranjeras impuestas por el gobierno. "Cepo era un instrumento de tortura del siglo XIX que refleja la inmovilidad", dijo la mandataria al descartar que eso ocurra en el mercado cambiario de su país.

Fernández señaló que de esos más de 79.000 millones de dólares, "casi 48.000 millones de dólares" se destinaron al pago de importaciones necesarias para adquirir insumos. En tanto, para el pago de deuda, parte de la cual contrajeron "otros gobiernos", se pagaron capital e intereses por valor de 11.024 millones de dólares.

En lo que se refiere al turismo internacional y a la actividad de "agencias del sector" se destinaron 5.457 millones de dólares. "Eso significa que pueden viajar todos los argentinos que quieran", dijo la mandataria, quien dijo habar visto a muchos compatriotas en Nueva York durante el viaje que hizo a Estados Unidos la semana pasada.

En Argentina los particulares no pueden comprar dólares — moneda en que la tradicionalmente ahorran — para su atesoramiento y sólo pueden hacerlo para viajar al exterior, siempre que se cumplan ciertos requisitos y el Fisco lo permita con antelación.

El gobierno comenzó en noviembre a poner límites a la compra del billete estadounidense para limitar la fuga de capitales, que en 2011 ascendió a 23.000 millones de dólares, y contar con divisas suficientes para pagar la deuda externa.

En primer lugar estableció que la adquisición de dólares en bancos y otras entidades debía ser autorizada previamente por el fisco una vez que el organismo comprobaba la solvencia del solicitante. Pero luego las restricciones fueron en aumento hasta que se prohibió comprar la divisa con fines de ahorro y sólo se permitió su adquisición para hacer viajes al exterior.

Los requisitos para comprar dólares o euros por parte de particulares que quieren viajar se han vuelto más severos con el correr de los días, y según denuncias de solicitantes, la cantidad de divisas que las autoridades tributarias permiten comprar va en disminución.

Al referirse a la política cambiaria del gobierno, Fernández aludió a la fuerte fuga de divisas de 2011 y dijo que entre las elecciones primarias de agosto y las generales de octubre en las que fue reelegida, se fugaron del país unos 4.700 millones de dólares. Dijo que especuladores hicieron correr el rumor en el mercado que después de los comicios presidenciales iba a haber una gran devaluación.