Europa ganó el domingo la Copa Ryder de golf al concretar una increíble remontada al comenzar el último día abajo por cuatro puntos.

El alemán Martin Kaymer consiguió el punto crucial al vencer por 1 a Steve Stricker por la tarde, y Tiger Woods resignó la derrota ante el italiano Francesco Molinari después de fallar un putt desde 1,2 metros (cuatro pies). Los europeos terminaron con 14 y medio puntos, frente a 13 y medio de los estadounidenses.

Cuando el putt de Kaymer rodó 1,8 metros (seis pies) para embocar, alzó sus brazos en señal de triunfo y agitó sus puños.

Sus compañeros de equipo, quienes rodeaban el green de pie en espera, celebraron estruendosamente y comenzaron a agarrar banderas y abrazarse unos a otros, a los aficionados y a quien estuviera al alcance.

El capitán del equipo europeo, el español José María Olazábal, mirando desde la mitad del fairway, cerró los ojos e inclinó el rostro hacia el cielo.

Fue la primera Copa Ryder sin Severiano Ballesteros, su compatriota y el mejor golfista europeo de todos los tiempos. Olazábal había invocado frecuentemente el recuerdo de su buen amigo.

"Esta es para toda Europa", dijo Olazábal. "Seve estará siempre presente con este equipo. El fue un gran factor para este acontecimiento por la parte europea, y anoche cuando tuvimos una reunión, pienso que los muchachos comprendieron que creer (que se podía ganar) era lo más importante. Y pienso que lo hicieron", señaló.

Fue una derrota brutal para los estadounidenses, quienes estaban cerca de ganar la Copa Ryder apenas por tercera ocasión desde 1999 después de haber conseguido una ventaja de 10-4 a media jornada del sábado.

Pero los europeos repuntaron para ganar los dos últimos matches del sábado y luego se fueron al frente al ganar los primeros cinco del domingo.

Davis Love III se convirtió en el primer capitán del equipo estadounidense que dio descanso a cada jugador al menos una vez antes del domingo, queriendo que estuvieran frescos para el día decisivo. En lugar de ello, los estadounidenses flaquearon al final, en especial Jim Furyk y Stricker, dos de las selecciones del capitán.

"El plan funcionó los dos primeros días", dijo Love. "Simplemente no funcionó hoy".