Los cargos contra dos de los soldados estadounidenses implicados en el polémico video en el que varios de ellos orinaban sobre cadáveres, presuntamente de talibanes, en Afganistán fueron remitidos a una corte marcial, informó hoy el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

El incidente ocurrió durante una operación contra rebeldes cerca de Sandala, en la provincia afgana de Helmand, hacia el 27 de julio de 2011.

El video, que dura 39 segundos y vio la luz el pasado enero, muestra cómo un soldado graba a otros cuatro que orinan sobre tres cadáveres ensangrentados, presumiblemente talibanes, entre risas y chascarrillos.

Los soldados acusados son los sargentos del Cuerpo de Marines Joseph W. Chamblin y Edward W. Deptola, quienes también fueron acusados por faltas en su conducta que pudieron haber tenido lugar durante la misma operación, además de por haber abandonado sus funciones al no supervisar correctamente a otros marines menos experimentados, explica un comunicado del Pentágono.

Deptola también está acusado de no impedir daños innecesarios causados a complejos militares afganos y por haber disparado "indiscriminadamente un arma de fuego recuperada, que pertenecía al enemigo".

Los dos marines están asignados al Tercer Batallón del Segundo Regimiento de Marines de Camp Lejeune, en Carolina del Norte.

Según el Departamento de Defensa, el mes pasado, tres marines fueron castigados por mala conducta que salió a la luz durante varias investigaciones sobre el incidente.

Las acciones disciplinarias respecto a otros marines serán anunciadas en una fecha posterior, según las autoridades.

"Hay otros casos pendientes relacionados con este incidente. Con el fin de preservar la integridad de las investigaciones y actuaciones judiciales para garantizar juicios justos e imparciales en el futuro, no vamos a discutir las pruebas o resultados específicos de las investigaciones", añadió el Teniente General Richard P. Mills, quien remitió los cargos.

Las imágenes, que se difundieron rápidamente en Internet, supusieron entonces un duro golpe a los esfuerzos del Pentágono y del Gobierno de EE.UU. por reparar la imagen de sus fuerzas armadas tras el escándalo de Abu Ghraib, cuando salieron a la luz fotografías de malos tratos por parte de soldados estadounidenses a presos en esa cárcel iraquí.

El año pasado, un grupo de soldados estadounidenses recibió fuertes condenas de prisión después de que se revelara que guardaron como trofeos restos de civiles afganos a los que habían matado.