Los principales líderes mundiales comienzan a converger hoy en Nueva York para una nueva sesión de los debates de la Asamblea General de la ONU, en la que los conflictos de Siria y Mali dominarán buena parte de las discusiones de una semana en la que la ciudad será la capital diplomática del mundo.

El programa nuclear iraní y el conflicto en Oriente Medio se presentan también como otros dos de los temas claves de las discusiones, que reunirán en Nueva York a más de 120 jefes de Estado y Gobierno, así como a más de 200 ministros, entre medidas de seguridad extremas.

El conflicto sirio estará "en lo alto" de las prioridades de las reuniones, según el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon", si bien varias fuentes diplomáticas reconocen en privado que la ONU no puede hacer nada ante el bloqueo del Consejo de Seguridad, donde Rusia y China seguirían vetando nuevas resoluciones.

La agenda preparada por la ONU no incluye así ninguna cita en concreto sobre Siria, pero se espera que la cumbre centrada en Oriente Medio que ha planeado el Consejo de Seguridad para el miércoles 26 sirva para que sus miembros expongan de nuevo sus distintas visiones.

Además, el viernes próximo habrá una reunión a nivel de ministros de Exteriores del llamado Grupo de Amigos de Siria.

El mediador internacional para Siria, Lajdar Brahimi, afirmó hoy ante el Consejo de Seguridad que el conflicto sirio va "de mal en peor" y dijo que no espera que el Gobierno del presidente Bachar al Asad y la oposición inicien un diálogo pronto.

La difícil situación del Sahel, en concreto el conflicto en el norte de Mali, es otra cuestión clave, ante el temor internacional de que grupos terroristas islámicos vinculados a Al Qaeda puedan crear un embrión de estado propio aprovechando el vacío de poder.

En este sentido, el miércoles tendrá lugar una cumbre de líderes de países interesados en el Sahel, entre ellos España, en la que se tratará la idea de dar apoyo militar a la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) para una posible intervención en apoyo del Gobierno de Mali.

Después de que el año pasado el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, acaparara el protagonismo al presentar la solicitud para que Palestina sea un miembro de la ONU, se espera que el próximo jueves se limitará a pedir el estatuto de Estado observador no miembro.

Sin embargo, varias fuentes diplomáticas aseguran que Abás no pediría un voto hasta después de las elecciones presidenciales de EE.UU., el 6 de noviembre, a fin de asegurar que no haya un veto de Washington y que el asunto no interfiere en la campaña presidencial.

El programa nuclear iraní promete ser otro de los platos fuertes de los debates, donde el presidente de ese país, Mahmud Ahmadineyad, hará su última intervención el próximo miércoles, ya que dejará el cargo el próximo año.

En un aperitivo de lo que probablemente dirá entonces, Ahmadineyad criticó hoy, ya en Naciones Unidas, a los miembros occidentales del Consejo de Seguridad por su "silencio" sobre las armas nucleares de Israel "mientras que al mismo tiempo impiden el progreso científico de otras naciones", en referencia a Irán, que insiste en que su programa atómico tiene fines pacíficos.

Otro tema que podría resurgir en la ONU son las recientes tensiones entre China y Japón por la soberanía de las islas Senkaku/Diaoyu.

Todos esos temas son los que se encontrarán los mandatarios que ya empiezan a llegar a Nueva York, donde ya están el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, mientras que el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, lo hará en unas horas.

Como es habitual, la presencia de los principales líderes mundiales en la zona este de Nueva York -y que coincide en parte con la Iniciativa Global Clinton, donde ya ha participado el rey Juan Carlos, entre otros mandatarios- ha impuesto unas medidas de seguridad muy estrictas en torno a la sede de Naciones Unidas.

Además de un elevado número de cientos de policías locales neoyorquinos, hay un número no precisado de agentes de cuerpos de elite (locales y federales), helicópteros y embarcaciones que patrullan el río Hudson con buceadores.

Un buen trecho de la Primera Avenida está cortada al tráfico, igual que varias calles transversales en torno a la ONU, mientras que se han colocado barreras de cemento y camiones de obras públicas cargado de arena como protección ante hipotéticos coches bomba.

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Rafael Cañas