El Museo de Orsay de París presentó hoy "El impresionismo y la moda", una exposición con 60 obras maestras de pintores como Manet, Renoir y Degas y trajes femeninos y masculinos, que comienza en plena semana de la moda en la capital francesa.

En la segunda mitad del siglo XIX, París era "la capital de la arquitectura moderna, también de todos los artistas que estaban en París, también de la industria de la moda, que estaba centralizada en París", explicó hoy a Efe Gloria Groom, comisaria de la muestra.

El impresionismo conoció su esplendor gracias a la representación de los paisajes y al uso de la luz y los colores, propios de los espacios abiertos. Estas mismas características se pueden apreciar en los trajes de parisinas y dandies que recupera el Museo de Orsay en esta muestra, que se inaugura mañana y se podrá visitar hasta el próximo 20 de enero.

Al igual que sucede con las obras de exteriores, los pintores impresionistas se inspiran en la moda, "pero luego hacen algo diferente, juegan con ello, no es una fotografía, no es un realismo banal, siempre es algo creativo", confirmó Groom, conservadora en Art Institute de Chicago, quien ha trabajado con Guy Cogeval, presidente del Museo de Orsay, entre otros, en este proyecto.

"En estos cuadros inspirados por la moda vemos mucho blanco, negro y azul, son los colores que reflejan, que les permiten jugar con la luz. No se ve mucho tartán, ni cosas muy detalladas, porque no queda bonito", sentenció la comisaria, que presentará esta exposición en Chicago el próximo verano, tras su paso por el Metropolitan de Nueva York.

En un espacio dividido en diferentes ambientes se recrea una de las primeras salas de desfiles, forrada de terciopelo rojo, un parque, con césped en el suelo, o un tocador de una casa de la época.

Una de las obras más destacadas de la muestra es la del "Déjeuner sur l'herbe", de Claude Monet, pero también se pueden ver las visiones de la moda de otros impresionistas como Édouard Manet, Edgar Degas, Gustave Caillebotte o Pierre-Auguste Renoir.

El éxito de la exposición, además de la idea y la disposición de los elementos, estriba en la combinación de cuadros con trajes reales de la época, obtenidos gracias a la colaboración de la organización -Museo de Orsay, Metropolitan y el Art Institute de Chicago- con, entre otros, el Museo Galliera de la Moda de la Ciudad de París.

Especialmente relevante es la yuxtaposición de la obra "Dans la serre" de Albert Bartholomé con el vestido original con el que apareció retratada Madame Bartholomé en el lienzo.

La muestra, que cuenta con el apoyo de LVMH, Louis Vuitton y Christian Dior, refleja la evolución de la sociedad a través de la relación con la moda. Las obras expuestas presentan una "mujer moderna, que se mueve, que sale a la calle, que se puede mover porque los vestidos son más ligeros", explicó Groom.

La máquina de coser permitió estos cambios en una época en la que la prensa especializada y los grandes almacenes comenzaban a dar sus primeros pasos.

La mujer retratada por el hombre tiene su contrapunto en las obras de las pocas pintoras impresionistas que pudieron ejercer su oficio.

"Quería integrar a Mary Cassatt, Eva Gozalès y Berthe Morisot, porque creo que la relación con la moda es diferente, pues para ellas es algo diferente", contó Groom, quien añadió que los cuadros de estas artistas difieren en que retratan a la mujer en situaciones más íntimas.

Los accesorios, como sombreros y zapatos, también tienen su espacio en esta exposición del Museo de Orsay, ya sea a través de sus representaciones pictóricas como de objetos reales.

Con una apertura que coincide con el primer día de la semana de la moda de París, en esta muestra confluye el arte de la pintura con el de la costura, sin la presión de la realidad histórica. "No son retratistas de la moda, no sabemos de qué tejido se trataba, con el pincel lo convierten en lo que ellos quieren", explicó la comisaria.

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Mercedes Álvarez