El Gobierno estadounidense ha notificado al Órgano de Solución de Disputas (OSD) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que ha cumplido con las recomendaciones relativas a los subsidios ilegales concedidos a la firma aeronáutica Boeing.

El plazo para cumplir con las recomendaciones emitidas por un panel de expertos del OSD el pasado 23 de marzo en relación con estos subsidios, denunciados por la Unión Europea (UE), vencía el domingo y la notificación se envió hoy a la OMC, informó en un comunicado el Departamento de Comercio estadounidense.

La notificación se enmarca en la controversia comercial que enfrenta desde hace años a Washington y Bruselas, que se acusan mutuamente de subvencionar ilegalmente a sus respectivos gigantes aeronáuticos, Boeing y Airbus, y que plantearon disputas comerciales paralelas en el seno de la Organización Mundial del Comercio.

En el caso de Boeing, el OSD cifró en al menos 5.300 millones de dólares la cuantía de la ayuda entre 1989 y 2006, principalmente a través de subsidios que tuvieron como beneficiarios la NASA y el Departamento de Defensa, y a través de diversas exenciones fiscales, violando al Acuerdo sobre Subsidios y Medidas Compensatorias (SMC).

En su comunicado, la Oficina de Comercio estadounidense (USTR) aseguró que en los últimos seis meses ha trabajado con las entidades gubernamentales implicadas en el caso "para garantizar un cumplimiento pleno de las obligaciones de EE. UU. en la OMC".

Washington subrayó que las ayudas prestadas a Airbus por Bruselas, tal y como ratificó la OMC, alcanzaron los 18.000 millones de dólares, y recordó que un panel del OSD está evaluando desde abril pasado el incumplimiento por parte de la UE de las recomendaciones que se le plantearon en este asunto en junio de 2011.

En el comunicado, el Gobierno estadounidense informó de "la toma de una serie de acciones para retirar los subsidios que se consideran causantes de efectos adversos" en el libre comercio.

Las medidas incluyen la eliminación de los pagos y accesos a instalaciones, equipamiento y empleados facilitados por la NASA en virtud de contratos públicos de licitación, así como pagos y acceso a instalaciones y servicios del Departamento de Defensa.

Estados Unidos reconoce que las medidas favorecedoras resultaron en ventajas competitivas de mercado para los modelos Boeing 737 y 787, y en perjuicios para los Airbus A320, A330 y A350.