El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha fijado hoy los principales objetivos que se ha marcado para su estreno ante la Asamblea de la ONU: defender la candidatura de España al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y analizar la preocupante situación del Sahel.

Rajoy ha llegado a Nueva York para participar en las sesiones de la Asamblea y la primera cita de su agenda es la asistencia a la cena que ofrece hoy el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a los jefes de las delegaciones que acuden a la convocatoria de Naciones Unidas.

En ella, según fuentes del Gobierno, no está previsto que haya posibilidad de un encuentro reposado entre Rajoy y Obama más allá del saludo inicial y, en todo caso, de alguna breve charla entre ellos.

A su llegada a Nueva York, Rajoy ha manifestado a los periodistas que la aspiración de España a formar parte del Consejo de Seguridad de la ONU va a estar presente en su intervención ante el plenario de la Asamblea.

Ahora se abre la campaña con el objetivo de ser miembro no permanente del Consejo en el bienio 2015-2016 y en la que España, Turquía y Nueva Zelanda se juegan dos puestos.

La defensa de la candidatura estará también prácticamente en todos los contactos bilaterales que tenga Rajoy con varios jefes de Estado y de Gobierno, así como en las reuniones que tiene previsto protagonizar el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo.

Pero además de esta cuestión, Rajoy ha destacado la importancia de otra en la que España quiere volcarse: buscar una solución para el Sahel.

De ahí que vaya a participar el miércoles en la reunión de alto nivel que se va a celebrar en Naciones Unidas para analizar la situación que se vive en esa zona.

El presidente del Gobierno ha recordado que esa región se encuentra a apenas 800 kilómetros de España y que varios españoles han sido secuestrados en ella.

En concreto, dos cooperantes de organizaciones no gubernamentales españolas fueron liberados el pasado mes de julio en Mali tras ser capturados en los campamentos saharauis de Tinduf (Argelia).

El peligro que el Gobierno consideró que corrían los cooperantes que allí permanecían le llevó a repatriarlos este verano y a advertir a los que se quedaran del grave riesgo que existía.

España está especialmente preocupada por el futuro del norte de Mali, donde la presencia de radicales islámicos hace temer que se pueda convertir en un nuevo Afganistán.

El Gobierno español ya ha asegurado que colaboraría con una fuerza militar de la Comunidad Económica del África Occidental (CEDEAO) si es que finalmente ésta se decide a intervenir en la zona, ya que la evolución de los acontecimientos podría provocar una grave inseguridad en la región y en todo el mundo.

El despliegue de esa fuerza necesita el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU y algunos de sus miembros han pedido más detalles a la CEDEAO.

Tras la cumbre de alto nivel convocada para el miércoles por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y a la que asistirá Rajoy, se espera que pueda haber algún tipo de reacción.

El presidente del Gobierno español ha explicado también a su llegada a Nueva York que intentará reunirse con el mayor número de líderes de otros países "para defender las posiciones españolas en los asuntos que nos importan".

Mañana, Rajoy estará presente en la sesión inaugural de la 67 Asamblea de la ONU, acudirá a un almuerzo que ofrece Ban Ki-moon y aprovechará su estancia en la ciudad estadounidense para reunirse con el consejo editorial del "Wall Street Journal".