Las "Madres de Soacha" recordaron hoy la muerte de 19 jóvenes a manos de militares hace cuatro años, lo que dio comienzo en Colombia a las investigaciones por los llamados "falsos positivos".

Centenares de personas acompañaron a las progenitoras de las víctimas, entre ellas músicos, actores de teatro, estudiantes y miembros de Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

Las madres convocaron a la concentración en el Parque La Despensa, de Soacha, localidad vecina a Bogotá.

Junto a las "Madres de Soacha" estuvieron presentes familiares de otras víctimas de Ciudad Bolívar, un sector de barrios pobres de las colinas del sector este de Bogotá, que también cayeron en esas "operaciones" de los uniformados.

Como "falsos positivos" son conocidos en Colombia los casos de las ejecuciones extrajudiciales de jóvenes reclutados con promesas de trabajo.

En el caso de Soacha, los diecinueve muchachos fueron contactados a comienzos de 2008 y terminaron muertos en supuestos combates en distintos lugares del nordeste del país.

Al hacerlos pasar como guerrilleros fallecidos en enfrentamientos, los uniformados recibieron prebendas como días libres, condecoraciones y felicitaciones de sus superiores, o gratificaciones en dinero.

Los jóvenes de Soacha y Ciudad Bolívar desaparecieron el 8 de enero de 2007 cuando se despidieron de sus familias porque iban "a trabajar" y ocho meses después, el 25 de septiembre empezaron a ser identificados sus cadáveres en los departamentos de Santander y Norte de Santander, a centenares de kilómetros de sus hogares.

Desde 2008 las "Madres de Soacha" han liderado una batalla jurídica para que las ejecuciones de sus hijos no queden impunes.

Luz Marina Bernal, una de las "madres de Soacha", progenitora de Fair Leonardo Porras Bernal, un joven especial, dada su deficiencia mental, dijo a Efe que la concentración de este domingo busca "recordar al país que esos crímenes del Ejército no se olvidan, y para exigir justicia".

Según Bernal, hay inquietud en el colectivo por cuanto solo hay una condena, que ha sido apelada, y por cuanto el principal inductor de la matanza, en el caso de su hijo, un mayor del Ejército, "está evadido".

Además de Porras, la Justicia únicamente ha condenado a un coronel, a un teniente, a un sargento y a seis soldados, como los autores materiales de los casos de los jóvenes Andrés Pesca Olaya y Eduardo Garzón Páez, con sentencias entre los 35 y los 60 años de prisión.

"La preocupación como madres es que en este proceso queremos pedir a los jueces y a la Fiscalía que se reconozca que en las filas de las Fuerzas Armadas, en el Ejército, sí existe un concierto para delinquir", indicó Bernal.

Añadió que hasta ahora "absuelven de esa responsabilidad" a los uniformados en una situación "sistemática" y señaló que en distintas ONG e incluso para algunas autoridades, "hay más de 3.500 ejecuciones extrajudiciales".

La mayoría de los uniformados acusados, según Bernal, "son absueltos" por cuanto los jueces dicen que "en las Fuerzas Armadas no hay una empresa criminal".

Bernal lamentó que "tristemente el Estado ha estado muy ausente en estos casos" y también porque "se ha querido ocultar esta realidad".

Reveló que de los diecinueve jóvenes las familias han recibido los cadáveres de dieciocho, el último hace apenas tres días.

Otras quince madres, que como Bernal han sido amenazadas y hostigadas, pero que también cuentan con acompañamiento internacional con colectivos similares como el europeo "Mujeres de Negro" o el argentino "Madres de la Paza de Mayo", aguardan que haya justicia en sus casos.

Durante este domingo "cada madre va a pasar a contar la historia de lo que pasó con sus hijos" en el parque La Depensa de Soacha, añadió Bernal a Efe.

Asimismo informó de que las madres y familiares dispusieron una "galería de la memoria" con fotografías y pendones con los nombres de las diecinueve víctimas.

Las "Madres de Soacha" fueron distinguidas el pasado viernes con el Premio de Paz del Instituto Catalán Internacional por la Paz (ICIP), que reconoció la labor de esas mujeres y tras propuesta de la ONG Intermón Oxfam en Colombia.