Las disidentes "Damas de Blanco" denunciaron hoy acciones represivas del Gobierno cubano para impedir a sus integrantes participar en actividades organizadas por el grupo por la celebración mañana del día de la Virgen de "La Merced", patrona de los presos.

"El objetivo de la represión es impedir la participación (de estas mujeres) en una jornada de actividades de cuatro días para homenajear a expresos políticos" que comenzó el viernes con una misa dedicada a la memoria de disidentes cubanos fallecidos como Laura Pollán, Oswaldo Payá y Harold Cepero", dijo hoy a Efe la portavoz de las Damas de Blanco, Berta Soler.

Según la disidente, más de 40 damas de blanco de diversas provincias no pudieron viajar a La Habana y fueron enviadas de nuevo a sus lugares de residencia. "Algunas no sabemos donde están", añadió Soler.

Explicó que las casas de unas doce "damas" que viven en La Habana "fueron sitiadas por la Seguridad del Estado y cuando salieron las detuvieron, y otras fueron arrestadas antes de llegar hoy a la iglesia" de Santa Rita.

También refirió que la calle donde está la sede del grupo, instalada en la casa de su fallecida líder Laura Pollán, en el barrio de Centro Habana, se encuentra cortada al tráfico y la policía no deja pasar peatones si no son personas que residen en esa avenida.

Berta Soler hizo estas consideraciones a la salida de la misa celebrada en la parroquia habanera de Santa Rita, donde el grupo acude cada domingo para después realizar una caminata pacífica por los derechos humanos y la libertad de los presos políticos.

Este domingo, fueron unas 30 las mujeres que acudieron al oficio religioso y luego desfilaron por la Quinta Avenida de la capital cubana.

Soler avanzó que las damas tienen previsto celebrar esta noche una velada a la virgen de "La Merced" y mañana lunes pretenden acudir a la iglesia del mismo nombre para abogar por la libertad de los presos políticos y los derechos humanos.

El movimiento "Damas de Blanco" surgió para reclamar la liberación de los opositores del llamado "Grupo de los 75" encarcelados y condenados a penas de hasta 28 años de cárcel durante la ola represiva conocida como la "Primavera Negra" de 2003, acusados de conspirar con Estados Unidos.

Los últimos 52 opositores de ese grupo que estaban presos, fueron excarcelados entre mediados de 2010 y principios de 2011 tras una negociación del Gobierno de la isla con la Iglesia Católica.

El Gobierno cubano considera a los miembros de la disidencia interna "contrarrevolucionarios" y "mercenarios" al servicio de Estados Unidos.