Las gradas del estadio inglés de Anfield se cubrieron hoy con un gran mosaico en el que los aficionados del Liverpool reclamaron "justicia" y "verdad" sobre la tragedia de Hillsborough, en la que murieron 96 hinchas en 1989.

Un informe independiente conmocionó al fútbol inglés la pasada semana al desvelar que la policía manipuló decenas de declaraciones para cargar la culpa de aquella avalancha humana a los aficionados, una revelación que ha provocado indignación entre los familiares de las víctimas.

Los aficionados de los "reds" se reunían en su estadio esta tarde por vez primera desde la publicación de ese informe para presenciar un encuentro frente a su rival histórico, el Manchester United, un partido que los locales acabaron perdiendo (1-2).

A pesar del miedo que se había extendido los últimos días acerca de eventuales enfrentamientos entre las dos aficiones, no se registraron incidentes, e hinchas de ambos equipos participaron juntos en diversos homenajes a las víctimas de una de las mayores tragedias del fútbol europeo.

Antes del pitido inicial, el legendario futbolista del United, Bobby Charlton hizo entrega de un ramo de flores al exdelantero del Liverpool Ian Rush en señal de concordia, mientras que los actuales capitanes de ambos conjuntos, Steven Gerrard y Ryan Giggs, liberaron 96 globos en recuerdo de las víctimas.

El uruguayo Luis Suárez y el francés Patrice Evra contribuyeron al acercamiento entre los dos rivales históricos al darse la mano para zanjar su desencuentro de la pasada temporada.

El año pasado, Suárez recibió ocho partidos de suspensión por dirigir insultos racistas a Evra, y se negó después a tender la mano a su rival cuando se volvieron a encontrar sobre un terreno de juego.