El extenista Guillermo Vilas ha manifestado que quiere ser el capitán del equipo argentino de la Copa Davis, que hace una semana quedó eliminado en las semifinales del Grupo Mundial por la República Checa.

"El destino de un buen jugador es ser capitán en la Davis. Es algo obligatorio. No lo pueden evitar", dijo Vilas, de 60 años, quien durante una entrevista que concedió a radio Concepto, de Buenos Aires, afirmó: "Quiero ser capitán de Copa Davis", cargo que en la actualidad ocupa Martín Jaite.

Vilas, que llegó como tenista al segundo puesto del escalafón de la ATP en 1977 y se retiró en 1992, disparó: "Hay un bloqueo en la lectura de los dirigentes, yo no estoy", al referirse a que nunca fue convocado como capitán pese a haber sido el mejor de todos los tiempos en su país.

En la Davis, Vilas jugó 81 partidos de los que ganó 57, y su relación con algunos compañeros de equipo, especialmente con José Luis Clerc, fue mala.

En cuanto a los roces del actual número uno argentino, Juan Martín del Potro, con David Nalbandian, del primero con Jaite en los últimos meses, y de los silbidos con que fue despedido el jugador de Tandil tras su baja por lesión y la eliminación argentina ante los checos, Vilas dijo que "un jugador citado lo primero que tiene es el miedo a ser abucheado por el público. Debe ser una fiesta que te nombren a la Davis y hay que recobrar ese espíritu".

"No es bueno silbar en la Davis. El tenis es un deporte de códigos. Cuando los rompes, no hay comunicación y no recibes los consejos que necesitas", agregó.

"Generalmente no todos aman a la persona que está. El jugador tiene muy poco qué decir en la Copa Davis. Hay mucha gente metiendo la cuchara e intentando sacar provecho. Tienes que sentarte con un capitán que no conoces, que es designado por la Asociación y que por ahí cuenta con jugadores que no le gustan", comentó.

"Y ahí quizás aparece un problema. Debe haber compañerismo y tener un equipo compacto", añadió, tras lo cual señaló que si fuera capitán "hablaría con los jugadores y les preguntaría qué es para ellos la Copa Davis, quién tiene ganas de jugar y después quién quiere jugar el punto decisivo".

Vilas y Clerc no se hablaban en 1981, cuando Argentina perdió con ellos la final de la Copa Davis. Esa situación marcó a ambos y nunca fueron tenidos en cuenta por los dirigentes para ocupar el cargo de capitán en el torneo.