Ultimamente Mitt Romney parece ser tanto el candidato como el director general de su campaña, una doble labor que a algunos republicanos les parece excesiva.

El aspirante republicano a la presidencia revisa anuncios de televisión y datos de encuestas en un iPad, escribe muchos de sus discursos y suele hablar como un consultor.

Un ejemplo de eso le dio problemas la semana pasada, cuando un discurso a donantes, grabado en secreto, fue divulgado en línea en momentos en que las encuestas lo muestran un poco detrás del presidente Barack Obama.

"Hay 47% de personas que votarán por el presidente pase lo que pase. Muy bien, hay un 47% que están con él, que son dependientes del gobierno, que creen que son víctimas, que piensan que el gobierno tiene la responsabilidad de cuidar de ellos", dijo Romney en el evento de recaudación de fondos en mayo.

"Así que mi trabajo no es preocuparme por esa gente. Nunca los convenceré de que deberían asumir una responsabilidad personal y hacerse cargo de sus vidas", agregó.

Los demócratas acusaron a Romney de desdeñar a la mitad del país. El ex gobernador de Massachusetts insistió en que sólo hablaba de las encuestas e intentaba argumentar que el 47% de la gente probablemente apoyará al mandatario demócrata, sin importar cuáles sean sus razones para respaldarlo.

Algunos republicanos hicieron una mueca. Sostienen que la explicación de Romney es una prueba de un gran problema para su campaña: el candidato simplemente está asumiendo demasiadas tareas. Su trabajo es inspirar a los votantes, dicen, y no manejar todos los detalles de la estrategia electoral.

"Hablaba sobre el electorado como si se tratara de una hoja de contabilidad", dijo Alex Castellanos, estratega republicano que trabajó en estrecha colaboración con Romney en su campaña presidencial de 2008. "Eso lo disminuye".

En términos más generales, el episodio ilustra el estilo de liderazgo de Romney, que ha perfeccionado durante décadas en el sector privado, donde se desempeñó como director general. También proporcionó un vistazo de cómo podría liderar al país como presidente.

Kevin Madden, el portavoz de Romney, defendió el estilo del candidato.

"Es su campaña", dijo Madden. "En una campaña como ésta, todo se deriva de la visión del candidato, y la razón por la que (los republicanos) están ofreciendo su liderazgo al pueblo estadounidense".

Durante tres décadas en el sector privado, Romney hizo mucho dinero al rescatar empresas en problemas a través de un liderazgo práctico y de involucrarse con atención en los más mínimos detalles.

El aspirante republicano insiste en que todo está bien con su campaña a pesar de que lleva varias semanas difíciles.

"No se necesita un cambio de rumbo. Tenemos una campaña que está empatada con un presidente de Estados Unidos en funciones", dijo Romney al programa "60 Minutes" de la cadena CBS en una entrevista que saldrá al aire el domingo.

Al igual que la mayoría de los candidatos presidenciales, Romney mantiene un equipo cercano de ayudantes y asesores. Ellos describen la toma de decisiones al más alto nivel en la campaña como conversaciones colaborativas en las que los asesores tienen la oportunidad de dar su opinión. El candidato republicano sí delega responsabilidades. Por ejemplo, asignó a su ayudante Beth Myers la responsabilidad de la búsqueda de un compañero de fórmula.

Pero también está directamente involucrado en muchas partes de la campaña.

Le gusta ver los anuncios de televisión antes de que se emitan. Revisó la información financiera del representante Paul Ryan antes de escogerlo como candidato a vicepresidente. Rara vez se separa del jefe de estrategia Stuart Stevens, con el que a menudo pasa horas conversando y revisando un iPad en el avión de la campaña. Si Romney no está con Stevens suele estar hablando con él en el teléfono.

Todo eso es demasiado para Peggy Noonan, columnista conservadora y ex escritora de discursos para el presidente Ronald Reagan, quien la semana pasada escribió en su columna: "El candidato no puede dirigir el espectáculo. No puede ser al mismo tiempo el director general de la campaña y el candidato".

Romney públicamente resta importancia a ese tipo de declaraciones. Ha recurrido a sus habilidades directivas y afirma que tendría un modelo de liderazgo práctico para gobernar el país.

Sus antiguos colegas de negocios dicen que así ha operado durante toda su carrera.

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