La ciudad colombiana de Medellín albergará la próxima semana el séptimo Torneo de la Amistad, una competición deportiva en la que participarán jóvenes estudiantes de colegios de toda Colombia en once disciplinas, con el que pretende aspirar a ser la sede de los Juegos Olímpicos Juveniles 2018.

En entrevista con Efe, el sacerdote de origen chileno Rodrigo Hurtado, fundador del torneo, resaltó su importancia para los jóvenes estudiantes y puso como ejemplo a Mariana Pajón, quien a sus veinte años consiguió en los pasados Juegos Olímpicos de Londres la segunda medalla de oro en toda la historia de Colombia, en la modalidad de BMX o bicicross.

Hurtado se mostró orgulloso de Mariana Pajón, que participaba en su torneo cuando no tenía más de 13 años y recordó cómo "los niños llegaban molestos porque una niña les ganaba en bicicross y ahora ella tiene una medalla olímpica".

En sus primeras versiones los colegiales deportistas no eran más de 1.800 que competían en 7 disciplinas, mientras que este año al Torneo de la Amistad, que comenzará el próximo día 27 y se prolongará durante cuatro días, acudirán al menos 3.500 estudiantes de colegios públicos y privados de todo el país.

El sacerdote dijo confiar en que este torneo pueda servir para impulsar la aspiración del alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, y convencer a los organizadores de los Juegos Olímpicos Juveniles 2018 de que elijan a esta ciudad como sede.

Hurtado resaltó el auge de este torneo en Colombia que se está colocando a la par de países como México, donde "el torneo existe, pero está enfocado en estratos altos".

La innovación de la versión colombiana del certamen deportivo es que los niños y jóvenes que participan lo hacen sin ninguna clase de distinción, en igualdad de condiciones, sin importar si representan a instituciones educativas públicas o privadas.

Las reglas del torneo se basan en las adoptadas por los Juegos Olímpicos Juveniles, con la particularidad de que las conductas que actúan en detrimento del compromiso, el esfuerzo y la honestidad son penalizadas en el medallero.

Pero el sacerdote también creó en este torneo la Copa del Espíritu Deportivo, una iniciativa inspirada en la "trascendental promoción de valores", que se le otorga al competidor o equipo que haya tenido el gesto más noble durante la competencia, con lo que, aseguró, "se ha logrado que los participantes se esfuercen por jugar limpio".

En la memoria de las versiones anteriores, ejemplificó, quedó grabado el caso de un niño participante en una competencia de atletismo que se detuvo en medio de la carrera para auxiliar a un contrincante que se había tropezado; el niño "no ganó, pero, sin duda, mereció la copa por su destacado comportamiento".

Hurtado consideró que el modelo que se ha implementado en este torneo ha demostrado que es posible "hacerlo internacional", por lo que está entre sus planes próximos "invitar a competidores de otros países" interesados en la integración y desarrollo que los jóvenes logran.

El apoyo del público, beneficiado por la entrada libre a todas las competiciones, "ha sido siempre constante y masivo", y ha llegado a registrar un promedio de 20.000 espectadores entre familiares de los deportistas y habitantes de Medellín.

Para el padre Rodrigo Hurtado no ha sido un escollo la financiación, ya que ha contado con el respaldo de la empresa privada, "cautivada desde el primer momento por la esencia del torneo", dijo.

También contó con el pago de la inscripción que hacen los alumnos con capacidad económica y que no supera los 14.000 pesos (menos de 8 dólares por niño).

Además, ya cuenta con el auspicio del Estado, que ha sido fundamental, encabezado por la Alcaldía de Medellín, que ha puesto a disposición de los organizadores los escenarios deportivos que la ciudad implementó para la realización de los IX Juegos Suramericanos en 2010, en los que participaron 3.751 deportistas de 15 países.