La psiquiatra francesa Marie-France Hirigoyen alerta sobre la fina línea roja que separa la influencia de la manipulación en personas vulnerables, ya que "hay actos -explica- que pueden no ser jurídicamente sancionables, pero sí parecernos moralmente discutibles".

"La dificultad radica en que esa barrera moral no es la misma para todo el mundo", añade Hirigoyen durante una entrevista con Efe con motivo de la publicación en español de su ensayo "Abuso de debilidad", editado por Paidós.

Por este motivo, la psiquiatra, asesora de la justicia francesa en el "caso Bettencourt", apoya la Ley de su país, dirigida a discapacitados, personas mayores, niños y dependientes psicológicos, por la que una persona puede ser penalmente sancionada por "abuso de debilidad", y aboga porque en España se amplíe la ley que ahora ampara solo a la tercera edad.

Artífice del éxito de ventas "El acoso moral", traducido a 24 idiomas, Hirigoyen desgrana en su nuevo ensayo diferentes tipos de abuso de debilidad en las relaciones de pareja, en la manipulación de los hijos durante un divorcio o en las personas mayores, y pone claros ejemplos de manipulaciones que sobrepasan la fina línea de la influencia.

Especialista en terapias de acoso moral y psicológico, Hirigoyen aboga por la obligación del Estado de proteger a los seres humanos en las etapas más vulnerables de su vida y asegura que una ley, aunque sea de difícil aplicación, siempre es útil si tiene consecuencias penales.

La ley francesa sobre el "abuso de debilidad", inexistente en España, tiene en cuenta la vulnerabilidad de la víctima, el conocimiento de esa debilidad por parte del imputado y el grave perjuicio causado, a la hora de aplicar sanciones.

Hirigoyen dedica un capítulo de su ensayo a los niños manipulados por sus padres en momentos de divorcio "que aumenta desde que los hombres pueden acceder a su custodia" y aboga porque este delito esté penado y porque la justicia actúe pronto, para no dejarlos en situación de indefensión.

"Los niños tienen el derecho de amar a sus padres por igual, para que no se conviertan en el futuro en unos manipuladores como reflejo de la actitud de sus mayores y mi opinión es que el juez no les tiene que preguntar a ellos con quien quieren vivir, sino decidir en función de la situación", argumenta Hirigoyen.

Sobre el ejemplo de un anciano con sus facultades lúcidas que decida tener una pareja joven y colmarla de regalos pese al rechazo de sus hijos, Hirigoyen asegura que hay que respetar la libertad de cada cual "por encima del estado de shock que envuelva a su familia" y que nadie debe decidir por él.

"Habría que analizar si hay un timo afectivo y el amor de la jovencita es fingido, si el importe del dinero es perjudicial para la persona, en función de su patrimonio, pero si la persona está lúcida, nadie puede decidir por él", subraya.

"Yo no tengo la respuesta, pero planteo este asunto en mi libro para que la gente reflexione al respecto, para que analice si es más importante la libertad o la manipulación", advierte la psiquiatra.

Sobre los supuestos chantajes sentimentales que adoptan, a veces, los más débiles, Hirigoyen matiza que "en este caso no se trata de un abuso de debilidad contra el fuerte, sino de una manipulación y un chantaje afectivo".

Hirigoyen asegura que las descripciones de manipuladores que aparecen en su libro pretenden abrir los ojos a las personas para que desarrollen un instinto especial frente a las trampas de estos sujetos.

La psiquiatra define a las personas manipuladoras como "megalómanas, seductoras, con una gran capacidad de mentir y manipular el lenguaje, maestras en eufemismos y en las medias verdades" y asegura que existen por igual en ambos sexos.

"Constato que en la actual sociedad hay muchas menos coacciones que en el pasado y que somos más libres, pero estamos más manipulados y compruebo que las mujeres actuales están mucho más liberadas, pero que son mucho más sumisas psicológicamente y mucho más frágiles", advierte Hirigoyen.

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Nana de Juan