Animados por el carácter jovial, emotivo y dicharachero de los venezolanos, el presidente, Hugo Chávez, y el opositor, Henrique Capriles, avivan su campaña electoral al son de salsa o reguetón y se sirven de enternecedores anuncios o humorísticos dibujos animados para promocionarse y encender debates.

Dejando en un segundo plano tradicionales canciones llaneras, Chávez, de 58 años, trató de impulsar en esta campaña una imagen rejuvenecida con murales callejeros mostrándolo en moto o jugando a baloncesto como "Otro Beta" o rodeándose de jóvenes artistas para su tema de campaña "Chávez, corazón del pueblo".

Esta canción de base ska, que anima a los participantes de sus mítines a vivir con "alegría" la vida, es solo una pequeña parte de la maquinaria de propaganda del presidente, que este año tiene detrás la mente del publicista político brasileño Joao Santana, colaborador del expresidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva o el mandatario peruano, Ollanta Humala.

De su autoría es una de las campañas publicitarias más comentadas de la contienda, que promociona las llamadas Misiones gubernamentales a través de las emotivas historias de superación de personas beneficiadas por estos programas sociales.

En una de ellas, Andrés Antonio Ospino, un venezolano de 43 años que recibió una casa subvencionada, agradece al lado de un retrato de Chávez "al Bolívar este" por haber sacado a su familia "de abajo" y comparte con la audiencia un dicho suyo: "Primero Dios, segundo mi Comandante".

Este anuncio hizo correr tantos ríos de tinta que Ospino incluso fue a la televisión estatal para desmentir que fuera un actor.

Pero, como en cualquier buena telenovela, tras las lágrimas, la publicidad proselitista venezolana puede pasar fácilmente a la risa.

Bajo el lema "Es hora de cambiar el pítcher" (lanzador de béisbol), el equipo de campaña de Capriles lanzó recientemente a través de Internet el humorístico vídeo de animación "Chávez, el Pitcher", que ironiza sobre la vocación frustrada del mandatario de ser una estrella de ese deporte.

En el vídeoclip, de una estética muy parecida a la serie cibernética Isla Presidencial, Chávez es un abucheado lanzador que debe serpentear a desaliñados jugadores como "Chicho Inseguridad", dentro de un conjunto de bateadores que encarnan problemas nacionales señalados por la oposición como la violencia, la escasez, los apagones o la pobreza.

Ante sus constantes errores, el caricaturizado Chávez se muestra convencido de que el cátcher (su compañero receptor) es un "infiltrado" del imperio, asegura que "no se puede pitchear con tantas voces en contra" y acaba siendo substituido ante su incredulidad por el "Flaquito" Capriles.

En la campaña de Capriles la música también tiene un papel protagonista y versiones salseras, de reguetón o discotequeras de su lema "Hay un camino" marcan el paso de los largos recorridos pueblo por pueblo que el líder opositor, de 40 años, realiza junto a sus seguidores alrededor del país.

Con un presupuesto no revelado, la publicidad es, sin duda alguna, una arma de la que chavismo y oposición esperan sacar su jugo ante la crucial cita electoral del próximo 7 de octubre, en la que ambos bandos han reconocido que cada voto cuenta.

Y esa arma, a veces, no ha conseguido escapar de la polémica.

Esta semana, la afamada banda de pop Amigos Invisibles, ganadora de un Grammy Latino en 2009, denunció que la radio estatal YVKE Mundial estaba usando sin consentimiento para una cuña a favor de Chávez su canción "Majunche" (mediocre), adjetivo con el que el mandatario se refiere a su rival.

"Nos expropiaron 'Majunche'. Lo que faltaba", se lamentó a través de Twitter el batería de la banda, Jose Rafael Torres, aludiendo a la ola de expropiaciones empresariales impulsadas por el Gobierno.

También al lado opositor le han caído las críticas con un anuncio del partido opositor Voluntad Popular que mostraba gráficamente una madre viendo como mataban a su hijo desde la ventana de su casa, para hacer referencia al problema de la inseguridad.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) decidió retirar esa cuña por considerar que era "violatoria a los procesos electorales", mientras que el partido consideró que se trataba de una medida de censura.

Ya sea opositora o chavista, la publicidad no escapa de la polarización en Venezuela, que inició la cuenta atrás para sus comicios presidenciales del 7 de octubre, mientras los responsables de campaña se apuran a seducir con pancartas, folletos y toda clase de anuncios el voto del venezolano.

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Carola Solé