Un tribunal federal de Australia dictó hoy sentencia a favor de un grupo de ayuntamientos, organizaciones benéficas e iglesias que demandaron a Lehman Brothers por violación de contrato y conducta engañosa y negligente, condenándolo a pagar una compensación por los daños causados.

El juicio podría tener un impacto global ya que se trata de la primera condena en el mundo sobre el comportamiento de un banco de inversión, tanto por razones legales como éticas, informa el canal australiano "ABC".

En la denuncia colectiva han participado 72 demandantes que piden a Lehman Brothers una compensación de 250 millones de dólares (unos 192 millones de euros) por las pérdidas sufridas en las inversiones que hicieron con el asesoramiento de la compañía "Grange Securities", comprada por Lehman Brothers Australia en 2007.

El juez Steven Rares dictaminó que las partes demandantes tienen derecho a una indemnización, aunque todavía no se ha pronunciado sobre su cuantía.

El brazo australiano de Lehman asesoró a varios colectivos para invertir en la compra de hipotecas y obligaciones de deuda, que por entonces tenían el nivel de calificación crediticia AAA, el más alto y fiable, antes del colapso del mercado estadounidense en 2007.

"Los bancos de inversión facilitaron a las agencias de medición de riesgo, una calificación AAA, que en sentido real dice que estás casi seguro de obtener tu dinero de vuelta", explicó al canal "ABC" John Walker, director del fondo de litigio IMF, que lideró la demanda.

Con las pérdidas causadas los demandantes alegaron que no han podido continuar con varios proyectos comunitarios que pusieron en marcha.

La quiebra del banco de inversión Lehman Brothers se convirtió en el símbolo de la crisis financiera, originada por la desproporcionada cantidad de instrumentos de deuda vinculados a hipotecas y su infiltración en casi cada rincón financiero del planeta.

Lehman Brothers, al contrario que Bear Stearns o los fondos hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac, no fue rescatado por el Gobierno ni la Reserva Federal de Estados Unidos ni tampoco por ninguna de las grandes entidades financieras a las que se ofreció.

El banco no tuvo así otra opción que acudir a la quiebra, protagonizando la mayor bancarrota de la historia de Estados Unidos, y arrastró a otros bancos de inversión de Wall Street como Goldman Sachs y Morgan Stanley, que tuvieron que transformarse en entidades comerciales para sobrevivir. EFE