Un exintegrante del Ejército Republicano Irlandés (IRA) y una víctima de esta organización ya desactivada compartieron hoy la experiencia de paz de su país con un auditorio de expertos y líderes interesados en la reconciliación de Colombia.

El antiguo militante del IRA Henry Robinson y el activista humanitario Michael Gallagher exhortaron a los colombianos a que tomen de manera definitiva el camino de la pacificación y a que, antes que nada, escuchen a los damnificados por el conflicto.

"No se debe permitir que colombianos maten a otros colombianos", dijo Robinson, que viajó a la capital colombiana junto a Gallagher para hablar en el conversatorio "Es tiempo de cambiar".

El encuentro fue organizado por el diario El Tiempo y la Fundación Mi Sangre, del cantautor colombiano Juanes, quien defendió al abrirlo junto al director del periódico, Roberto Pombo, que "el arte es transformador y a través de él nos sensibilizamos".

Además de los norirlandeses, en el foro intervinieron antiguos miembros de guerrillas colombianas ya disueltas y víctimas del conflicto del país, que lleva ya casi medio siglo y sobre el que el Gobierno y las rebeldes FARC se sentarán en breve a una mesa de negociaciones.

Robinson resaltó que la de Colombia es una confrontación menos difícil de superar que la de Irlanda del Norte, donde el IRA puso fin a mediados de 2005 a una lucha armada de cerca de 36 años con profundas raíces de soberanía territorial y religiosas.

"Acá todos son colombianos", apuntó el exmilitante del IRA, organización que le arrebató a Gallagher a su único hijo, en un ataque terrorista.

Robinson dijo que el camino por seguir en Colombia es el de ponerle fin al conflicto, para lo cual ya tiene la oportunidad de hacerlo.

Una alusión a la mesa de diálogo que el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) instalarán en dos semanas en Oslo, para negociar una agenda que consensuaron a finales del pasado agosto en La Habana tras seis meses de "conversaciones exploratorias".

Con la experiencia de haber perdido a su hijo en el conflicto norirlandés, Gallagher, que ejerce como portavoz del Grupo de Apoyo a Víctimas de Omagh, subrayó que en el caso colombiano es también imprescindible escuchar a colectivos como el suyo y, también, a la población marginada, de cuyo descontento puede surgir el conflicto.

Gallagher admitió que es doloroso para las víctimas tener que recibir y aceptar a los victimarios, pero reconoció que, en aras de la paz, hay que tomar riesgos.

"Las FARC deben renunciar a la violencia y formar parte del proceso democrático", pidió el portavoz de las víctimas de Omagh, mensaje con el que coincidieron algunos expertos o líderes colombianos.

Entre ellos el expresidente liberal César Gaviria (1990-1994) y el exministro, exgobernador y exalcalde Antonio Navarro, en el pasado rebelde del disuelto Movimiento 19 de Abril (M-19) y claro ejemplo de reinserción en la vida civil y política de Colombia.

Gaviria opinó que las FARC deben darles a sus ideas la "oportunidad de llegar al poder".

Más explícito, Navarro señaló que un conflicto armado termina con el desarme y la desmovilización de los grupos armados ilegales y la participación en política de los antiguos combatientes.