El líder opositor de Georgia, Bidzin Ivanishvili, pidió hoy la dimisión del presidente, Mijaíl Saakashvili, por el escándalo desatado por la divulgación esta semana de un vídeo con imágenes de torturas a reclusos.

"Las cartas están sobre la mesa. Le doy el último consejo a Saakashvili: cuanto antes, hoy mismo, que presente su dimisión", dijo Ivanishvili durante un acto electoral en la región occidental de Imereti.

El multimillonario opositor, que fundó este año el partido Sueño Georgiano que ha logrado aglutinar a casi toda la oposición, cree que la renuncia de Saakashvili "permitiría, en alguna medida, conservar la dignidad del país".

"Las terribles imágenes de la violencia y las torturas a los presos en las cárceles de Tiflis han recorrido todo el mundo", afirmó, citado por la televisión local.

Ésta es la primera vez que la oposición pide la dimisión de Saakashvili, ya que desde el estallido del escándalo se había limitado a pedir la renuncia del ministro del Interior, Bacho Ajalaya, que dejó ayer el cargo.

Saakashvili nombró al Defensor del Pueblo, Gueorgui Tugushi, nuevo ministro de prisiones en un intento de frenar la bola de nieve de la controversia, que ha desatado una ola de protestas en vísperas de las elecciones legislativas del 1 de octubre.

El vídeo, que incluye palizas e, incluso, la violación de un preso con un palo de escoba, fueron emitidas por dos canales de televisión privados, tras lo cual miles de personas se echaron a las calle de Tiflis y otras ciudades del país para expresar su ira y exigir responsabilidades al Gobierno.

Las imágenes de las torturas fueron grabadas en secreto en la prisión de Gldani, en los suburbios de Tiflis, en el curso de dos años por un funcionario de penal, Vladímir Bedukidze, quien reside actualmente en Bélgica.

La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, llamó ayer a las autoridades georgianas a investigar las denuncias de torturas y castigar a los responsables.

El testimonio gráfico de las torturas la prisión de Gldani salió a la luz a poco más de diez días las elecciones parlamentarias, en las que el oficialista Movimiento Nacional Unido se perfilaba hasta ahora como el claro favorito a la victoria.