La líder opositora Birmana, Aung San Suu Kyi, defendió hoy la libertad de expresión, de convivencia entre religiones, y recordó que en materia de derechos humanos "para conseguir lo imposible, hay que estar dispuesto a aguantar".

La premio Nobel de la Paz, que pasó 15 años en arresto domiciliario por pedir democracia en un país que hasta hace un año estuvo bajo la dictadura de una junta militar, aseguró en una conferencia-coloquio en Washington que esa constancia se debe poner en práctica "no tanto para ir contra otros, sino para mantenerse frente a otros".

Suu Kyi también habló de las tensiones étnicas, que ponen en riesgo esta temprana transición a la democracia en Birmania, entre la mayoría budista y comunidades musulmanas como la minoría rohingya.

"Creo que la semilla del odio es el miedo y es el miedo el que lleva a despreciar y odiar", opinó Suu Kyi, que ayer recibió la medalla de oro del Congreso, la más alta distinción civil en EE.UU., en un evento en el que fue comparada con el expresidente sudafricano Nelson Mandela y con el pacifista indio Mahatma Gandhi.

Suu Kyi dijo que en lo referente a la violencia contra la minoría musulmana en el país asiático "enfocarse en la visión de una sola comunidad promueve el odio" en el otro lado, y aseguró que la base para conseguir una buena convivencia es que se respete "el imperio de la ley".

El pasado año, Birmania puso fin a medio siglo de régimen militar, con un gobierno civil que encabeza el presidente Thein Sein, miembro del anterior sistema, mientras que EE.UU. ha recibido las reformas, entre ellas la liberación de Suu Kyi, con relajación de sanciones y nuevos lazos diplomáticos.

Suu Kyi, que está en su primera etapa de una gira de más de dos semanas por EE.UU., dijo que no guarda rencor a los militares que hacían cumplir su arresto domiciliario y aseguró que ella fue una afortunada en comparación con sus compañeros de la Liga Nacional de la Democracia (LND) encarcelados por motivos políticos.

"Condenar a veces no lleva a la reconciliación", explicó la frágil Suu Kyi, que como dijo la moderadora del evento, la periodista Alex Wagner, "respondió con sencillez a preguntas complejas".

"Yo me he mantenido en un camino que he elegido para mí", dijo Suu Kyi, quien reflexionó que "un prisionero de conciencia equivale a muchos".

La premio Nobel de la Paz apoyó el levantamiento progresivo de sanciones comerciales y de inversiones a Birmania por parte de EE.UU., pero apuntó que deben estar basadas en la "transparencia" y en la seguridad de que satisfacen las necesidades de la gente y promueven la democracia.

Suu Kyi también defendió la libertad de expresión como base de la democracia y recordó que los "Gobiernos deben estar preparados para ser criticados, siempre que se haga dentro de la ley y no se incite a la rebelión".