En los cuatro meses y poco más desde su retorno al Kremlin, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha deshecho prácticamente todas las innovaciones aperturistas de su antecesor y actual primer ministro, Dmitri Medvédev, relegando casi al olvido la palabra "tándem" del lenguaje político ruso.

"No es nada personal. Quiero que lo sepáis, no es nada personal", dijo este martes el jefe del Kremlin, tras propinar públicamente una reprimenda en toda la línea al Gabinete de Ministros y, por ende, a a su máximo responsable: Medvédev.

La ira de Putin fue provocada por el proyecto de presupuestos federales del Estado preparado por el Gobierno, que -aseguró- no permite cumplir varias metas económicas, contempladas en su programa electoral.

Además, acusó al Gobierno de incurrir en "fallos sistémicos en una serie de campos" y, para rematar, le pidió a Medvédev que amonestara formalmente con anotación en la hoja de vida, a dos de sus ministros.

El rapapolvo al Gabinete se produce después de la aprobación de una serie de iniciativas legislativas promovidas por Putin que han hecho tabla rasa de los intentos de Medvédev, tímidos según la oposición, de modernizar el sistema político ruso.

Así, si en 2010 Medvédev vetó el endurecimiento de la reglamentación de manifestaciones, en junio de este año su sucesor en el Kremlin promulgó una enmiendas a la ley que reglamenta los mítines con sanciones draconianas contra quienes las infrinjan.

En 2009, en el segundo año de su mandato presidencial, Medvédev liberalizó la legislación que regula las actividades de las ONG y redujo las posibilidades Estado de interferir en la labores de éstas organizaciones.

Dos meses después del retorno de Putin al poder, la Duma del Estado, dominada por el oficialismo, aprobó una ley que obliga a las ONG que reciben financiación del exterior y realizan actividades políticas a registrarse ante las autoridades como "agentes extranjeros".

Suma y sigue: en diciembre de 2011 del código penal ruso fue eliminado el artículo que sancionaba y tipificaba la calumnia como delitos, pero julio de este año, ya con Putin, éste no sólo fue restablecido, sino que fue completado con penas más severas.

Partidario de incluir ampliamente a los jóvenes en gestión del Estado, Medvédev promovió una ley que en 2010 fijó en 60 años la edad máxima de los funcionarios públicos.

Este mismo mes, Putin ha propuesto a la Duma una enmienda que permita al jefe del Estado ampliar facultativamente hasta los 70 años la edad tope para altos cargos.

"Ya es hora de que todos se relajen. Esto es para mucho tiempo", dijo Medvédev, optimista, sobre el futuro del tándem con Putin en abril pasado, poco antes de devolverle a éste último el mando del Kremlin, que ya había ejercido entre 2000 y 2008.

El término "tándem" comenzó a utilizarse ampliamente en Rusia poco después de que Putin diera su apoyo a Medvédev para sucederle en 2008 en la Presidencia de Rusia y de que el delfín anunciara, a su vez, que el mentor ocuparía, tal y como ocurrió, la jefatura del Gobierno.

Pero esa palabra, que acompañó a Medvédev durante los cuatro años que ejerció como jefe de Estado, desapareció como por encanto el día en que Putin se reinstaló en el Kremlin.

El protagonismo de Medvédev al frente del Gobierno ha sido casi nulo y no faltan las conjeturas sobre cuánto tiempo se mantendrá en cargo.

El director del Centro de Estudio Estratégicos, Mijaíl Dmitriev, ha advertido de que el primer ministro podría despedirse de su puesto ya en los próximos meses si se aprueba la reforma del sistema de pensiones que elabora el Ministerio de Trabajo.

Según Dmitriev, el carácter impopular de dicha reforma levantará una ola descontento que provocará la caída del Gabinete de Medvédev.

Bernardo Suárez Indart