El Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes de EE.UU., de mayoría republicana, se mostró hoy complacido por el informe "imparcial y objetivo" sobre el caso "Rápido y Furioso", que fue entregado ayer y exculpó al secretario de Justicia y fiscal general, Eric Holder.

Sin embargo, en una audiencia celebrada hoy en la que testificó el director del informe e Inspector General del Departamento de Justicia, Michael Horowitz, los republicanos consideraron cierta laxitud en las recomendaciones relativas al subfiscal general, Lanny Breuer, quien confesó tener conocimiento sobre la operación desde 2010.

El esperado análisis de Horowitz recomienda acciones disciplinarias, pero no cargos penales, contra 14 empleados de la Oficina para el Control del Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF, por su sigla en inglés), que permitieron el trasiego de unas 2.000 armas a México en 2009 y 2010, con el fallido objetivo de rastrearlas para atrapar a narcotraficantes mexicanos.

Los republicanos, que han pedido en varias ocasiones la dimisión de Breuer, se mostraron sorprendidos de que solo se haya amonestado al subfiscal.

¿Cómo pudo evitar medidas disciplinarias?, se preguntó hoy el representante republicano Trey Gowdy.

Breuer comunicó a un fiscal de su oficina sus preocupaciones sobre las maniobras de la ATF, pero según el informe, su principal objetivo era evitar que saltara a la prensa.

"Creo que han sido un poco blandos con Lanny Breuer", le dijo Horowitz al representante republicano Jason Chaffetz, de Utah.

El pasado año Breuer confesó en una audiencia ante el Subcomité de Asuntos Terroristas del Senado tener conocimiento sobre la fallida estrategia "Rápido y Furioso" antes de que el escándalo saliera a la luz y dijo que las autoridades federales debieron tomar medidas contra esa operación.

Breuer, el primer funcionario de alto rango del Departamento de Justicia que reconoce que estaba al tanto de la operación antes de que se destapara el escándalo, subrayó que no se lo comunicó al fiscal general, Eric Holder, porque ya había informado de los problemas potenciales derivados de ese plan a la ATF, que dirigía la estrategia.

Según el informe presentado por Horowitz, Breuer estaba en lo cierto, y "no se encontraron evidencias de que el fiscal general fuese informado antes del 31 de enero de 2011".

Sin embargo, el análisis reveló "una serie de equivocadas estrategias, tácticas, errores de juicio y fallos de gestión que se extendieron en la sede de ATF y en (su oficina) en Phoenix, así como en la oficina del fiscal general en Arizona", dijo Horowitz.

El informe señala que la mayoría de las armas eran rifles AK-47 y pistolas FN Herstal calibre 5,7, y reconoce que "numerosas armas" fueron recuperadas en escenas de crímenes en México y en EE.UU., incluyendo dos en el lugar donde fue asesinado, en diciembre de 2010, el agente fronterizo Brian Terry.

Fue ese caso el que destapó el escándalo que levantó ampollas entre EE.UU. y México, país que ha pedido a Estados Unidos medidas contundentes para frenar el flujo de armas que nutren la "narcoviolencia".

El presidente del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, el republicano Darrell Issa, insistió ayer en que la Administración Obama debe "rendir cuentas", porque el informe confirma "una indiferencia casi total por la seguridad pública".

Sin embargo hoy, al comienzo de la sesión, admitió que el informe "supone un paso para recuperar la fe en el Departamento de Justicia" estadounidense.