La favela más grande de Brasil, la Rocinha, recibió hoy su primer cuartel permanente casi un año después de que el Ejército asumiera el control de la barriada carioca, que la semana pasada registró un nuevo asesinato de un policía.

El cuartel, llamado Unidad de Policía Pacificadora (UPP), es una base donde trabajan cerca de 600 agentes que vigilan día y noche esta barriada pobre con casi 70.000 habitantes.

La base policial es una instalación que cuenta con tecnología GPS y un centro de control para supervisar las cien cámaras que vigilan un área de 840.000 metros cuadrados.

Además de impresionar por su tamaño, sus casas coloridas y sus caminos laberínticos, la Rocinha es famosa por estar situada en una montaña escarpada entre dos de los barrios más ricos de Río, Gávea y San Conrado.

La Rocinha fue un reducto de las bandas de narcotraficantes en las últimas décadas y su control fue retomado por las autoridades el 13 de noviembre del 2011 en una operación que contó con centenares de policías y el apoyo de blindados y helicópteros del Ejército.

Durante el acto de inauguración de la UPP, el gobernador regional, Sergio Cabral, protestó porque "durante décadas se abandonara la seguridad y los servicios públicos" de las favelas.

Cabral dijo que "el camino a la paz se está haciendo con determinación" y que estas medidas son "un proceso permanente para el fin de los gobiernos paralelos", en alusión a las bandas armadas.

El evento se celebró bajo fuertes medidas de seguridad, con soldados del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE), el cuerpo de elite de la Policía Militarizada, apostados en los tejados de algunas casas y con centenares de agentes de otras divisiones recorriendo el barrio fusil en mano.

El responsable de la nueva UPP, el mayor Edson Santos, explicó a Efe que "antes la población era rehén del narcotráfico" y que, aunque la venta de drogas continúa con la llegada de la policía, "el gobierno paralelo de las facciones criminales ya no existe".

A pesar de la expulsión de las bandas de narcotraficantes, dos agentes de la Policía Militarizada han sido asesinados desde el comienzo de la "pacificación".

Dos jóvenes policías que patrullaban hoy la favela, que no se identificaron, dijeron a Efe que la muerte de uno de sus compañeros el sábado pasado fue un "shock".

Estos agentes, de 21 y 23 años, destacados en la Rocinha desde el pasado julio, explicaron que "el 90 por ciento de las patrullas hay que hacerlas a pie" ya que los vehículos de cuatro ruedas solo caben en la calle principal.

Por ello, esta UPP, que es la vigésima octava que se ha instalado en favelas de Río de Janeiro desde 2008, posee también una dotación de doce motocicletas para patrullar las zonas más escarpadas.

Vinicius, un vendedor de pescado originario del noreste de Brasil, como la mayoría de los habitantes de la barriada, que vive hace 14 años en la Rocinha, dijo a Efe que "se nota una mejoría" desde que la policía patrulla estas calles.

"De la muerte del policía me enteré por los diarios, nosotros vivimos tranquilos, sin miedo y estamos acostumbrados a esto", concluyó.

En medio de la algarabía de los comerciantes, periodistas, policías y políticos, un grupo de turistas argentinos recorría la Rocinha acompañado de un guía, en uno de esos tours que han comenzado a proliferar en varias favelas de Río.

"Estoy de vacaciones, escuché que ésta estaba pacificada y quise venir a conocer. En Argentina no puedo entrar a una villa a pasear", dijo a Efe Fernando, uno de los participantes de la excursión.