Un 8,7 por ciento de la deuda de Japón está en manos de inversores extranjeros, lo que supone un porcentaje récord, según revelan datos el Banco de Japón (BOJ) publicados hoy.

Los inversores foráneos poseían a finales de junio cerca de 82 billones de yenes (unos 800.850 millones de euros) de un total de 940 billones de yenes (9,18 billones de euros) de bonos del Gobierno nipón, señala el informe del BOJ.

Es el mayor porcentaje en manos extranjeras de bonos de Japón, el país con mayor deuda pública del mundo industrializado, desde que comenzó a registrarse este dato, en 1997, y está una décima por encima del anterior récord, alcanzado en septiembre de 2008.

Según analistas citados por el diario económico Nikkei, el porcentaje revela que los inversores extranjeros perciben los bonos del Gobierno nipón como seguros ante los problemas en Europa y la preocupación por una ralentización de la economía china.

La enorme deuda pública de Japón, de más del doble del PIB, tiene su origen a finales de los años 80, tras una década de pujanza que terminó con el estallido de la burbuja financiera, cuyas consecuencias pesan hasta hoy.

Según agencias como la estadounidense Fitch, para finales de este año la deuda nipona rozará el 240 por ciento del PIB.

Lo que diferencia la japonesa de la deuda de otros países industrializados es el alto nivel de ahorro de los hogares, que asegura depósitos en el sistema, y el hecho de que, pese al aumento de bonos en manos extranjeras, casi la totalidad sigue en manos de acreedores locales, principalmente bancos nacionales.

Esto los hace independientes de los tipos de cambio y concede al Gobierno un mayor margen de actuación en caso extremo, aunque no evita que buena parte de los impuestos nipones se tengan que destinar a pagar los intereses.