España recaudó 4.800 millones de euros (6.200 millones de dólares) el jueves en una subasta de deuda en la que se registró fuerte demanda y una caída sustancial en los costos de endeudamiento, pero analistas e inversionistas advirtieron que el jefe de gobierno Mariano Rajoy no debería tomar la venta exitosa como un indicio de que ya no hay presión para buscar un paquete de rescate.

Ramón Zárate, del grupo consultor financiero Emasl de Madrid, consideró que se sólo trata de un cambio cosmético y que no ha cambiado nada.

Después de que hace dos semanas el Banco Central Europeo se comprometió a comprar cantidades ilimitadas de bonos gubernamentales para ayudar a los países asfixiados por sus deudas, los costos españoles de los préstamos han disminuido agudamente. Los inversionistas tienen más confianza de que, gracias al programa del BCE, el gobierno español pueda seguir pagando sus facturas.

La subasta exitosa del jueves de bonos a mediano y largo plazo refleja esta nueva confianza. El Tesoro vendió 859 millones de euros en bonos a 10 años a una tasa promedio de 5,67%, menor a la de 6,65% registrada en la última subasta de este tipo el 2 de agosto. La demanda fue de 2,8 veces la cantidad ofrecida.

Además el Tesoro vendió otros 3.940 millones de euros en bonos a tres años a una tasa de 3,84%, la cual subió del 3,6% anterior. El total recaudado fue superior en 300 millones de euros a lo que se tenía previsto.

Sin embargo, el plan del ECB, junto con la ayuda financiera de los fondos de rescate de Europa, viene bajo ciertas condiciones. Madrid ha dicho que podría solicitar la ayuda si los términos de pago son razonables.

Los analistas dicen que, si España no solicita un rescate pronto, es sólo cuestión de tiempo antes de que los costos de sus préstamos se eleven de nuevo a niveles no saludables.

La venta del jueves se produjo al tiempo que el presidente del gobierno regional de Cataluña, Artur Mas, se reunía con Rajoy para discutir la exigencia de Mas de que los catalanes reciban mayores poderes fiscales para que puedan manejar mejor su deuda y sus déficits.

Rajoy se opone tanto a conceder poderes fiscales adicionales como a la idea de que cualquiera de las 17 regiones españolas se separe del país.