La Tallera, uno de los principales estudios del muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, abrió hoy sus puertas tras una larga remodelación con el objetivo de convertirse en centro pionero de producción artística especializado en el arte moderno y contemporáneo.

Durante la inauguración en Cuernavaca, en el central estado de Morelos, el presidente Felipe Calderón recordó que, además de ser uno de los más grandes artistas plásticos de México y del mundo, Siqueiros fue un precursor del muralismo que surgió a partir de la Revolución y de la búsqueda de lo mexicano.

Siqueiros (1896-1974) "es uno de los más grandes exponentes del arte mexicano. Por su importancia decidimos remodelar varios espacios que cedió tras su muerte, entre ellos la Tallera, que se encontraba en total abandono", afirmó el mandatario.

El centro, que abre sus puertas con las exposiciones "La Tallera. Una fábrica en movimiento" y "Quién era Siqueiros. 1896-1932", estará enfocado a producir, dialogar y cuestionar la producción artística contemporánea, indicó la directora del recinto, Taiyana Pimentel.

Aunque la remodelación arquitectónica de "La Tallera. Proyecto Siqueiros" está totalmente terminada, aún falta organizar y poner en marcha las diferentes actividades que se desarrollarán en el centro.

"La idea que tenemos es habilitar en tres etapas muy rápidas la Tallera. En una primera, el área de exhibiciones y los talleres educativos, posteriormente nos ocuparemos del área de documentación y biblioteca y, por último, el proyecto de residencias internacionales", explicó.

Junto a ella, la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Teresa Vicencio, indicó que fueron dos años y seis meses de rehabilitación, pues encontraron la casa taller "deteriorada, en una suerte de abandono, y hubo que hacer reparaciones de mantenimiento mayores en todos los módulos".

Donado por el artista tras su muerte en 1974 y descuidado durante varios años, el emplazamiento busca convertirse en un centro pionero de arte al constituirse como museo, taller, lugar para residencias internacionales, tanto de artistas como de curadores, y punto de encuentro para la producción y la crítica.

La remodelación, que comenzó en 2009, fue realizada a partir de la propuesta de la arquitecta Frida Escobedo, cuyo proyecto planteó un modelo de institución que prioriza el taller y la experimentación como fundamentos en la producción artística.