El estado de Ohio ejecutó hoy a un reo que llevaba 23 años en el corredor de la muerte por un doble asesinato en 1989, tras una "emotiva" despedida de sus hijos, informó hoy la televisión local WTRF.

Donald Palmer, de 47 años, falleció por inyección letal de pentobarbital a primera hora de la mañana con aspecto "calmado", según un funcionario de la prisión de Lucasville, adonde fue trasladado para la ejecución de la sentencia.

Palmer fue condenado por matar de varios tiros en la cabeza a dos personas en una carretera en el este del estado de Ohio tras una disputa. El acusado, al que le fue negada la clemencia el mes pasado, no conocía a las víctimas, ambos hombres casados.

El condenado, que dijo que se arrepentía de sus crímenes y quería justicia para los familiares de las víctimas, tuvo ocasión de dedicar su último día a hablar y reunirse con su exesposa, su hijo y su hija, así como con un pastor religioso.

Un portavoz de la prisión describió el encuentro con sus hijos como "muy emotivo".

Tras su última cena, compuesta por un sandwich, Coca-cola y Doritos, el prisionero pasó la noche leyendo y viendo la televisión y no consiguió dormir más de 30 minutos.

Antes de ir a la camilla donde se le administró la inyección mortal, Palmer tuvo ocasión de ver de nuevo a sus hijos, rezar con un religioso y recibir la comunión.

Palmer es la segunda persona ejecutada en el estado de Ohio este año, mientras que nueve más esperan que se materialice su sentencia antes de marzo de 2014. En lo que va de año ya habían sido ejecutadas en todo el país 27 personas, todas por inyección letal, según datos de la ONG Death Penalty Information Center.

En la actualidad, 33 de los 50 estados de EE.UU. tienen vigente la pena de muerte.