Insurgentes sirios tomaron control de un retén en la frontera con Turquía, arriaron la bandera siria y permitieron brevemente que algunas personas pasaran debajo de una cerca de alambre de púas entre los países.

Las autoridades turcas cerraron rápidamente el área y la Policía impidió que la multitud intentara lanzarse hacia la frontera y cruzara hacia Siria.

"¡Soy un sirio libre!", gritó Zisha Bargash al tiempo que lanzaba sus manos al aire y observaba la toma del puesto de control desde el lado turco. "Este es el principio del fin de Assad. El juego terminó".

Un grupo de una decena de personas que logró cruzar de Turquía a Siria enarboló una bandera rebelde para sustituir la enseña nacional, lo que generó intensos vítores y aplausos.

Los insurgentes de Siria han capturado varios puestos de control más hacia Turquía, así como uno con Irak, pero se cree que la toma el miércoles del retén de Tal Abyad es la primera vez que se apoderan de un puesto fronterizo en la provincia norteña de Raqqa.

El tomar control de esos retenes proporciona un impulso estratégico y logístico a la oposición, permitiéndole transportar suministros hacia Siria y crear un área bajo su control, algo crucial en momentos en que los insurgentes intentan inclinar la guerra civil a su favor.

La toma del miércoles ocurre un día después de intensos combates entre rebeldes y fuerzas del régimen por el control del retén de Tal Abyad.

Los insurgentes rodearon el edificio de aduanas y se enfrascaron en un intenso tiroteo con francotiradores del gobierno sirio parapetados en el edificio, dijo el miércoles la agencia noticiosa privada turca Dogan. Varias personas resultaron heridas y fueron llevadas a Turquía para tratamiento.

Civiles que escapaban de la violencia dijeron que varias personas murieron en los combates alrededor de Tal Abyad, reportó Dogan.

El conflicto de 18 meses entre el gobierno del presidente Bashar Assad y sus opositores comenzó con protestas pacíficas que fueron reprimidas por las tropas del régimen y se ha convertido en una guerra civil. Activistas dicen que al menos 23.000 personas han muerto, muchas de ellas civiles víctimas de la represión oficial, aunque facciones rebeldes también han sido acusadas de ejecuciones sumarias y otros abusos.

El conflicto ha provocado que muchos busquen refugio en los países vecinos. Unas 83.000 personas han encontrado albergue en 12 campamentos a lo largo de la frontera turca con Siria.

El mismo miércoles, Amnistía Internacional dijo que el gobierno sirio ha lanzado bombardeos indiscriminados contra áreas residenciales que no están dirigidos a combatientes opositores ni objetivos militares, sino que parecen apuntar al castigo de civiles considerados simpatizantes de los rebeldes.

Gran parte de los combates más recientes se han centrado en la norteña ciudad de Alepo, pero Amnistía dijo que centenares de civiles — muchos de ellos niños — han muerto o quedaron heridos en otras partes del norte y el centro de Siria en semanas recientes, en ataques que sorprendieron a las personas en sus casas, en la calle o cuando trataban de refugiarse de los bombardeos.

Las conclusiones fueron publicadas en un informe de Amnistía que siguió una visita a Siria de la investigadora Donatella Rovera, que viajó a 26 ciudades y aldeas en el área de Jabal al-Zawiya y otras partes de las regiones de Idlib y Hama entre el 13 de agosto y el 11 de septiembre.

___

La periodista Suzan Fraser de The Associated Press contribuyó a este despacho desde Ankara.