El presidente ruso, Vladímir Putin, sancionó hoy a los tres ministros que ignoraron en su proyecto de presupuesto las promesas electorales de mejora del Estado de bienestar, que son consideradas desorbitadas por muchos analistas.

"Se anuncia una sanción disciplinaria en forma de reprimenda a los ministros de Educación y Ciencia, Dmitri Livanov; Desarrollo Regional, Oleg Govorún, y Trabajo y Protección Social, Maxim Topilin", señala el decreto presidencial divulgado por el Kremlin.

Un portavoz del Kremlin explicó a las agencias rusas que el decreto ya ha sido presentado al primer ministro, Dmitri Medvédev, que cedió en mayo pasado a Putin la presidencia del país.

"Ayer el presidente encargó al primer ministro que aclarara el asunto y presentara sus propuestas. Hoy a petición de Medvédev fue firmado el decreto sobre la reprimenda a los jefes de las correspondientes carteras", dijo.

Putin dio ayer un duro rapapolvo al Gobierno de Medvédev por ignorar las obligaciones sociales que el líder ruso contrajo con los ciudadanos durante la campaña electoral.

En concreto, Putin aludió al programa de desarrollo de Siberia y el Lejano Oriente ruso, la concesión de hipotecas a los sectores más desfavorecidos y a la mejoría de las condiciones de la vivienda para las familias numerosas.

Putin mostró su "sorpresa" porque el proyecto de presupuesto no contemple la reforma del sistema de pensiones, piedra angular de su programa electoral y "una de las principales tareas de la economía nacional".

El proyecto presentado hoy por el Ministerio de Finanzas se plantea como objetivo para el próximo trienio reducir el déficit presupuestario el próximo año del 1,5 % del Productor Interior Bruto al 0,8 %.

Para ello, propone una considerable reducción de los gastos estatales en educación, cultura, sanidad e infraestructuras comunales.

Precisamente, Putin hizo antes de las elecciones presidenciales de marzo unas generosas promesas electorales que el Banco Central estimó en más de 170.000 millones de dólares y que los analistas pronosticaron que supondrían un gasto equivalente al 1,5 % del PIB.

Entre otras cosas, Putin garantizó una notable mejoría de su situación a pensionistas, maestros, veteranos de guerra, médicos, soldados y familias numerosas, su tradicional granero electoral, y también a los universitarios, quienes participaron activamente en las mayores protestas antigubernamentales en 20 años.

Putin, que ordenó la creación de 25 millones de puestos de trabajo para 2018, hizo oídos sordos a las advertencias de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, que le aconsejó que no incrementara el gasto público.

El nuevo contrato social entre Putin y el pueblo ruso incluye el gasto de 116.000 millones de dólares sólo en multiplicar durante los próximos seis años los sueldos de los profesores, uno de los sectores peor pagados, hasta duplicar el salario medio nacional.