A 29 ascendió el número de trabajadores muertos debido a un incendio en una planta receptora de gas en el norte de México, informó el miércoles la petrolera estatal Pemex.

La compañía había reportado la muerte de 26 trabajadores, aunque en las últimas horas fallecieron tres de los empleados que habían quedado heridos en el percance.

Pemex ha dicho que 46 personas resultaron heridas y el miércoles temprano reportó que al menos cinco más permanecían desaparecidas.

El director de Pemex, Juan José Suárez, dijo en MVS Radio que la cifra de desaparecidos podría ser de hasta siete y dijo que aún no se ha descartado que aumente el número de muertos por el incendio registrado el lunes, cuyas causas exactas todavía se desconocen.

El presidente Felipe Calderón aseguró que la rápida reacción de los equipos de emergencia evitó que ocurriera una catástrofe mayor al impedir la propagación de las llamas a toda la planta, cercana a la ciudad de Reynosa, fronteriza con McAllen, Texas

El mandatario anunció que su gobierno realizará una "exhaustiva investigación" sobre la causa del fuego que también provocó que 46 trabajadores resultaran lesionados.

Calderón señaló que la Procuraduría General de la República participará en la investigación, aunque funcionarios de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) han dicho que hasta ahora todo indica que se trató de una fuga accidental lo que provocó el incendio.

"Nos interesa saber exactamente qué ocurrió... esto es clave para evitar que se repita este tipo de tragedias, particularmente en instalaciones estratégicas tan sensibles para el país y de tan complejo manejo por el material que conduce", dijo el mandatario durante un discurso en la ciudad de México.

La potencia del incendio dejó tanques carbonizados y metales enredados en parte de la planta. La instalación está rodeada por bardas que en su parte alta tienen alambres con púas como una medida de seguridad en un país que ha visto cómo ladrones, saboteadores y narcotraficantes han hecho blanco de sus ataques a ese tipo de centros.

El propio director de Pemex ha dicho que hasta ahora no han encontrados señales de que se trata de algún sabotaje.

El alambre de púas en el perímetro de la planta representó un obstáculo para los trabajadores como Esteban Vázquez Huerta, de 18 años, quien estaba dentro de la planta cuando se suscitó el incendio.

El joven se las arregló para encontrar un hueco en el alambre, escalar una pared y escapar, según contó el jueves mientras permanecía fuera de las instalaciones de Pemex.

Vázquez aseguró que hasta los momentos previos a que se iniciara el fuego, no había ninguna señal de que algo fuera mal.

Pemex ha dicho que trabajadores de empresas contratistas, como Vázquez, y sus propios empleados realizaban labores de rutina en la planta, hasta donde llegan ductos de los pozos de gas de la llamada cuenca de Burgos.

En la planta se separan los hidrocarburos líquidos del gas y la producción es para uso nacional.

Vázquez dijo que en un momento escuchó que los ductos donde trabajaba, a algunos cientos de metros de donde se dio una primera explosión, comenzaron a sonar como si se represurizaran después de haber sido cerrados para mantenimiento.

"Yo estaba allí parado y sentí cómo empezó a moverse la tierra", dijo.

Hubo un estallido y junto con dos compañeros, Vázquez comenzó a correr. Dijo que una segunda explosión los lanzó al suelo, aunque lograron levantarse y correr hasta que encontraron un espacio en una de las paredes que no tenía alambre de púas.

El percance provocó el cierre de pozos y la evacuación de personas en rancherías y casas ubicadas a cinco kilómetros a la redonda de la planta.

Pemex reportó inicialmente la muerte de 10 personas, aunque al paso de las horas elevó la cifra a 26.

Ductos que transportan gasolina y diesel suelen ser blanco de ladrones para intentar robar el combustible, aunque no es común que lo hagan con gasoductos.

Las autoridades han señalado que varias de las fugas y explosiones que se han registrado en ductos son resultado de tomas clandestinas.

En diciembre de 2010, autoridades acusaron a ladrones de la explosión en un oleoducto en el estado central de Puebla que dejó 28 muertos, incluidos 13 niños. La explosión afectó a unos 5.000 residentes en un área de 10 kilómetros en la comunidad de San Martín Texmelucan.