Los alumnos de Chicago retornaron el miércoles a clases después que los maestros pusieron fin a una huelga de siete días. La medida de fuerza que había desbaratado la rutina diaria de miles de familias puso a la ciudad en el foco del debate sobre los derechos sindicales y los esfuerzos por mejorar el sistema de las escuelas públicas.

Jayton Howard, un estudiante de 16 años, sintetizó sumariamente sus sentimientos y los de muchos otros: "Estupendo".

Los delegados sindicales votaron por amplia mayoría el martes por la noche para suspender la medida de fuerza después de discutir un propuesto acuerdo con los responsables del tercer distrito escolar de la nación. Dijeron que el contrato no era perfecto, pero que incluía suficientes concesiones sobre evaluaciones de los nuevos maestros, derecho a la recontratación de maestros despedidos y condiciones de trabajo como para volver a clases, pendiente una votación de más de 26.000 maestros y personal auxiliar en las próximas semanas.

También fue un alivio para los padres de los alumnos. La huelga dejó sin clases a unos 350.000 estudiantes y a muchos padres buscando alternativas para cuidar de sus hijos aunque el distrito mantuvo más de 140 escuelas abiertas durante varias horas diarias para alimentos y actividades.

Algunos padres manifestaron esperanza de que el acuerdo propuesto beneficie a los alumnos en un distrito que lidia con un alto porcentaje de deserciones y pobre desempeño.

"Saldrán beneficiados de la huelga", opinó Leslie Sabbs-Kizer, refiriéndose a sus hijos mientras los llevaba a una escuela primaria. Su hijito de ocho años, Nkai Melton, dijo que estaba animado por otro motivo: "ir al recreo".

Para Erica Weiss, el fin de la huelga significa que no tendrá que llevar al trabajo a su hija de seis años. "No podría estar más feliz", se entusiasmó Weiss, quien debía salir del trabajo en la mitad del día para recoger a su hija de una de las escuelas que permanecían abiertas y llevarla a su oficina. "No tengo nadie más que la cuide", explicó.

El alcalde Rahm Emanuel, que esta semana interpuso una demanda para obligar a los maestros a volver al trabajo, dijo que la propuesta era "un compromiso honesto".