El racismo es un "problema importante" en el fútbol de Inglaterra a pesar de que la situación ha mejorado en los últimos años, según un comité parlamentario.

En un informe divulgado hoy, los diputados del Comité de Cultura, Medios de Comunicación y Deporte expresan su preocupación por los últimos incidentes de naturaleza racista y afirman que la Federación de Fútbol (FA) debe hacer un esfuerzo para superar este problema.

El pasado diciembre el jugador del Liverpool Luis Suárez recibió una sanción de la FA que le impidió jugar ocho partidos y fue multado con 40.000 libras (unos 44.800 euros) por actitud racista ante el jugador del Manchester United Patrice Evra, mientras que en julio el excapitán de la selección inglesa John Terry fue absuelto de racismo hacia su compañero Anton Ferdinand.

En su informe, el comité señala que el comportamiento de los aficionados y el ambiente en los partidos de fútbol ha "cambiado considerablemente" desde los pasados años setenta y ochenta "cuando el racismo y otras formas de abusos eran habituales".

No obstante, varias campañas emprendidas en el Reino Unido han ayudado a reducir esta situación, aunque el presidente del comité, John Whittingdale, afirma que aún hay problemas.

"Si bien el nivel general es positivo (...), hay mucho que se puede y hay que hacer", destaca el informe de los diputados.

"Creemos que es la FA la que debe tomar la iniciativa", agrega.

En respuesta a este documento, la FA, la Liga inglesa y la Liga de Fútbol (segunda división) han admitido en un comunicado conjunto divulgado hoy la necesidad de atender este problema de racismo.

"Estamos de acuerdo con el comité de que, si bien hubo progresos importantes para impulsar la igualdad y combatir la discriminación en el juego, aún hay desafíos para todas las autoridades de fútbol", resalta la nota, en la que las tres organizaciones manifiestan su compromiso para seguir trabajando en esto.