El ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, alertó hoy sobre el peligro que comporta el auge del islamismo extremista en países árabes del área mediterránea, y abogó por complementar la transición democrática con la económica.

En una conferencia en Barcelona, organizada por el Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed), el ministro advirtió de que la situación en Siria y en otros países es ahora peor que hace dos meses, y expresó su preocupación por la deriva que sufren algunos procesos de transición, respecto a los cuales destacó que hay que encontrar "una salida eficaz".

El Gobierno español desea que la Unión por el Mediterráneo (UpM), con sede en Barcelona, sirva de "cauce único y exclusivo" de las diversas iniciativas europeas en el área, subrayó.

García-Margallo también señaló que si la Unión Europea (UE) no quiere ser fronteriza con países con regímenes islamistas radicales tiene que definir "una zona de seguridad y estabilidad en el sur, vertebrada a través de sistemas políticos democráticos".

"El extremismo está creciendo con fuerza en Mali, donde en el norte dispone de una extensión superior a Francia, controlada directamente por movimientos terroristas; el sueño cumplido de Al-Qaeda de tener un estado propio que no se concretó en Somalia, que se intentó en Afganistán y que ahora se nos ha desplazado a 1.300 kilómetros de (las Islas) Canarias", señaló.

García-Margallo puntualizó que "es un error confundir islamismo con totalitarismo", y sostuvo que lo que debe hacer la UE es potenciar las formaciones políticas que aúnen democracia e islamismo.

Sobre la evolución en países en los que ya ha habido un cambio de régimen, como en Egipto, el jefe de la diplomacia española precisó que, aunque "las cosas van razonablemente bien, hay un caldo de cultivo que es la pobreza que incrementa el apoyo al islamismo extremista".

En este sentido, recomendó no sólo preocuparse de "proporcionar libertad" y democracia en estos países, sino también procurar "un restablecimiento económico" aportando recursos y creación de empleo.

"Hay que construir una alternativa basada en el bienestar y la riqueza que impida que el caldo de cultivo de la pobreza incremente el extremismo", subrayó el ministro, como base para defender la idea de que "hay que complementar la transición política con otra económica".