El Gobierno británico y las regiones autónomas de Gales, Escocia e Irlanda del Norte se comprometieron hoy a mantener una posición de "respeto mutuo" y una "estrecha cooperación" para buscar salidas a la crisis económica.

El primer ministro del Ejecutivo de Londres, el conservador David Cameron, presidió una reunión en Downing Street con los líderes de estas naciones históricas en el marco de los encuentros periódicos que celebran para hacer balance.

Asistieron a la cita el ministro principal escocés, Alex Salmond, y la viceministra, Nicola Sturgeon; sus homólogos de Irlanda del Norte, Peter Robinson y Martin McGuinness; y el ministro principal galés, Carwyn Jones, acompañado del titular de municipios y comunidades, Carl Sargeant.

Por parte del Gobierno estuvieron presentes, además de Cameron y el viceprimer ministro, Nick Clegg, representantes del Tesoro, del Ministerio de Transportes y los ministros que se ocupan de las autonomías.

Tras analizar la situación económica en el Reino Unido, inmerso en una recesión desde finales de 2011 y con un desempleo superior al 8 %, los políticos acordaron seguir trabajando "para reducir el paro y fomentar el crecimiento" en sus respectivos territorios, según un comunicado emitido al final de la reunión.

Otro de los asuntos que trataron fue la expansión aeroportuaria en Londres, que todos coincidieron en calificar de importante para el desarrollo económico del país.

Los líderes autónomos subrayaron la conveniencia de conectar bien el aeropuerto londinense de Heathrow, el de más tráfico de Europa, con el resto del Reino Unido.

En el terreno político, tanto Cameron como sus invitados se comprometieron a mantener una posición "de respeto" mutuo para que continúen siendo productivas las relaciones entre las autonomías y el Gobierno central.

No se trataron hoy otros asuntos pendientes y sobre los que existen algunas discrepancias, como el previsto referéndum de independencia en Escocia, que el Gobierno de Salmond quiere celebrar en 2014.

En este sentido, Salmond ya ha anunciado que el Parlamento escocés tramitará este curso parlamentario la legislación necesaria para dotar de validez legal a la consulta, sobre la que el Gobierno de Londres tiene reparos, en cuanto al calendario y el contenido de la pregunta.