La secretaria de Estado de EE.UU. para Latinoamérica, Roberta Jacobson, aseguró hoy que su país ve nuevas tensiones en el Sistema de la Integración Centroamericana (Sica) y alertó de que suponen un "riesgo" para la cooperación en la región.

"Dentro del Sica, hemos visto en los últimos meses un mayor nivel de tensión y combatividad en asuntos no realmente relacionados con la seguridad ciudadana, lo que presenta un riesgo de socavar algunos de los otros esfuerzos en cooperación que hemos sido capaces de alcanzar", dijo Jacobson en un foro organizado por la Oficina de Washington para Latinoamérica (Wola).

Pese a que la funcionaria no precisó dónde ve esas nuevas tensiones, sus comentarios se producen poco después de que se cancelara la reunión entre los mandatarios de Centroamérica y el presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, prevista para el pasado lunes.

El encuentro se redujo a uno bilateral entre Peña Nieto y el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, ante la negativa de asistir del presidente de El Salvador, Mauricio Funes, quien lamentó que la cita no se convocara a través del Sica, y el nicaragüense, Daniel Ortega, quien no explicó el porqué de su ausencia.

Jacobson también se refirió hoy al tema de la legalización de las drogas, un debate que también ha generado tensiones en Centroamérica después de que Pérez Molina lo propusiera a principios de este año. La mayor parte de la región desaprueba la despenalización, lo mismo que EE.UU..

"(La de la legalización) es una conversación que sí hay que tener, pero hay que tenerla en formas que no sean caricaturescas, como han sido hasta ahora, con muy poca sustancia detrás de la afirmación de que debe intentarse algo nuevo. Debe tenerse con todas las pruebas y estudios posibles", consideró.

La responsable de Washington para Latinoamérica reconoció que Estados Unidos "ha tenido un papel en Centroamérica en el pasado que fue controvertido y tuvo claramente altos costes, pero queremos dejar claro ahora que estamos muy comprometidos con los países centroamericanos para combatir su problema de inseguridad".

Jacobson negó que la mayor parte de los fondos de Estados Unidos para Centroamérica vayan a programas militares y aseguró que "el énfasis está en el lado civil", en especial en la mejora de las instituciones a través de la Iniciativa Regional para la Seguridad en Centroamérica (CARSI, por su sigla en inglés).

Junto a la funcionaria, participaron en el foro la activista Helen Mack, que aboga por la reforma de las instituciones policial y judicial en Guatemala, el periodista Carlos Dada, director del diario salvadoreño El Faro, y Tránsito Ruano, directora ejecutiva del centro PASSOS de El Salvador, que promueve programas para evitar que los jóvenes sean captados por las pandillas.

Todos ellos recibirán esta noche el premio de Derechos Humanos de Wola, que el año pasado fue a parar al actor Gael García Bernal.

Mack, una activista reconocida en Guatemala, criticó las "políticas manoduristas" adoptadas en la región en los últimos años y pidió buscar en su lugar "alternativas que den un sentido de dignidad a los jóvenes" para evitar que se conviertan en pandilleros.

Por su parte, Dada aseguró que en "El Faro" decidieron que debían cubrir el problema de la inseguridad en Centroamérica "con largas historias, y no con pequeñas notas que contaran muertos", y subrayó que ningún Gobierno centroamericano es "lo suficientemente fuerte como para resistir lo que nos acecha".

Dada y Ruano coincidieron en que el Gobierno salvadoreño ha manejado "muy mal" la situación de la "tregua" entre las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18, que en marzo pasado se comprometieron a no asesinarse entre ellos para bajar la cifra de homicidios.

Dada aseguró que se ha demostrado que la tregua "se diseñó en el despacho del ministro del Interior" y que, aunque ha generado "la reducción de homicidios más importante en 30 años", "no es sano" haber ocultado al pueblo guatemalteco la implicación del Gobierno en la operación.