El diplomático Robert Beecroft, nominado por el presidente Barack Obama como próximo embajador de EE.UU. en Irak prometió hoy ante el Senado que, de ser confirmado, presionará a ese país para que no permita a Irán usar su espacio aéreo para armar al Gobierno de Siria.

Durante una audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU., Beecroft respondió a la frustración de los legisladores con Irak. Los senadores han sugerido incluso condicionar la asistencia financiera a ese país para que cese el apoyo a Irán.

"Personalmente me he involucrado en esto en reiteradas ocasiones en los más altos niveles con el Gobierno iraquí, y mis colegas en Bagdad están involucrados en esto", aseguró Beecroft, nombrado para el cargo por Obama el pasado 10 de septiembre.

Según Beecroft, el mensaje de todo funcionario y miembro del Senado que ha visitado Irak recientemente ha sido claro: "esto nos parece inaceptable y creemos que no ayuda y va en detrimento de la región y de Irak y, desde luego, primero que todo, (en detrimento) del pueblo sirio".

"Es algo (el apoyo de Irak a Irán) que debe parar y que estamos presionando y seguiremos presionando hasta que pare", prometió Beecroft, exembajador de EE.UU. en Jordania.

Beecroft aseguró que, de ser confirmado, su "prioridad número uno" seguirá siendo la seguridad del personal diplomático y de los estadounidenses que viven en Irak, y también asegurarse de que: "tenemos el personal y los recursos adecuados para llevar con éxito nuestra misión".

El Gobierno de EE.UU. ha expresado a las autoridades iraquíes su preocupación de que Irán esté utilizando el espacio aéreo de Irak para ayudar al régimen sirio.

Durante su acostumbrada rueda de prensa, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, reiteró hoy la necesidad de que la comunidad internacional "impida que (Bachar) al Asad obtenga armas que pueda usar para continuar perpetrando violencia contra su propio pueblo".

"Hemos trabajado muy duro con nuestros socios internacionales para cortar a al Asad el acceso a las armas y la financiación, y seguimos haciendo eso", afirmó.

Carney no pudo precisar, sin embargo, si hay discusiones para condicionar la ayuda financiera a Irak, como medida de presión.

Por su parte, el Gobierno iraquí ha exigido que EE.UU. presente pruebas que fundamenten sus acusaciones de que Irán está enviando armas a las fuerzas del presidente sirio, Bachar al Asad, en un conflicto civil que dura año y medio.

Las nuevas tensiones entre Washington y Bagdad surgieron después de que, citando fuentes oficiales anónimas, el diario The New York Times informara que las autoridades iraníes reanudaron en julio pasado los vuelos con armas, equipos de comunicaciones y militares destinados a Siria, tras una breve interrupción a comienzos de año.

Es la primera audiencia del Comité desde los ataques en Libia la semana pasada, que acabaron con la vida de cuatro estadounidenses, incluyendo al embajador de Estados Unidos en ese país, Chris Stevens.

Al urgir la confirmación de Beecroft en el cargo, el senador Richard Lugar, el republicano de mayor rango en el Comité, señaló que la embajada de Estados Unidos en Irak "es la más grande en el mundo", con aproximadamente 1.600 empleados estadounidenses, 240 iraquíes, y "miles de contratistas".

Beecroft, ahora el "número dos" en la embajada de EE.UU. en Bagdad, fue nombrado por Obama después de que su anterior nombramiento, Brett McGurk, retirara su candidatura en junio tras la divulgación de un intercambio de correos electrónicos -algunos con contenido sexual- entre él y una periodista del Wall Street Journal con la que posteriormente se casó.