Políticos de todas las ideologías y decenas de ciudadanos dieron el miércoles su último adiós al ex líder comunista español Santiago Carrillo en su capilla ardiente, instalada en la sede del sindicato Comisiones Obreras en Madrid.

Carrillo falleció el martes en su domicilio de la capital española por causas naturales. Tenía 97 años.

El rey Juan Carlos y la reina Sofía se acercaron a la casa de Carrillo para dar el pésame a la familia en la noche del martes.

Horas más tarde, abrió al público la capilla ardiente. Al velatorio acudieron la vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, así como destacados dirigentes del Partido Socialista, el Partido Popular, sindicatos de izquierdas y otras formaciones minoritarias.

"Santiago Carrillo es historia de España, de nuestro presente y de nuestro futuro", dijo Sáenz de Santamaría.

"No es que las generaciones de ahora sean peores que las de antes, pero antes los mejores iban a la política y eso hoy no se da exactamente", añadió el socialista Alfonso Guerra, ex vicepresidente del gobierno.

Carrillo fue un histórico dirigente del comunismo español que vivió 38 años en el exilio durante la dictadura de Francisco Franco. Los historiadores le consideran una figura clave en la transición a la democracia iniciada tras la muerte de Franco en 1975.

Después de intensas negociaciones con el entonces presidente del gobierno Adolfo Suárez, el Partido Comunista fue legalizado en 1977 y Carrillo aceptó la monarquía y al rey Juan Carlos como jefe del Estado.

La familia explicó que los restos mortales de Carrillo serán incinerados y sus cenizas esparcidas en el mar de su Gijón natal, al norte del país, por expreso deseo del fallecido.