La Cámara de Diputados contrarió al gobierno brasileño al aprobar una enmienda a la ley que regula la protección de los bosques con una modificación que permite a productores agrícolas reducir la extensión que debe ser reforestada a la orilla de los ríos.

La enmienda, acogida a altas horas de la noche del martes, fue un triunfo de la bancada ruralista de la cámara baja que había intentado disminuir las extensiones de recuperación de bosques en afluentes que el gobierno y ambientalistas defienden como una forma de evitar erosión e inundaciones.

El proyecto aún debe ser votado en el Senado la próxima semana y la bancada oficialista intentará volver a la versión original de la propuesta.

El Código Forestal, el conjunto de normas que regulan el uso de los bosques brasileños, fue votado en abril por el Congreso y ratificado en mayo por la presidenta Dilma Rousseff, quien vetó partes que en su criterio concedían amnistía a quienes deforestaron ilegalmente.

Para cubrir las lagunas dejadas por los vetos, la presidenta mandó un proyecto de ley que buscaba restablecer los criterios del gobierno en la legislación.

Tal proyecto buscaba restablecer áreas de protección de 30 a 500 metros de bosque a las orillas de los ríos, variables según el ancho del afluente.

No obstante, la versión aprobada por la cámara baja únicamente contempla la recuperación de 5 metros de bosque en propiedades pequeñas, de 15 metros en propiedades medianas con ríos de hasta 10 metros de ancho y fija un límite de 100 metros de recuperación para grandes propiedades con ríos más anchos.

Adicionalmente, la cámara baja eliminó la exigencia de recuperar las áreas con bosque nativo y permite plantar árboles frutales en su lugar.

"Lo que fue aprobado sólo beneficia a quien deforestó ilegalmente. Cualquier productor rural que haya destruido bosque nativo a la orilla de un río podrá recuperar mucho menos de lo que taló y podrá plantar naranjas, con eso va a estar regularizado a los ojos de la legislación brasileña", comentó a The Associated Press Raul do Valle, coordinador del Instituto Socioambiental.

Para el ambientalista, lo más probable es que el Senado vote la misma versión de la enmienda que fue aprobada por la cámara baja.

El líder de la bancada ruralista, diputado Homero Pereira del independiente Partido Social Democrático, consideró inviable la propuesta del gobierno por cuanto la exigencia de recuperación de bosques impediría la producción agrícola.

"No se puede exigir eso", declaró Pereira a periodistas. "Vamos a tratar de convencer a la presidenta de que no lo vete", añadió.

Los bosques en las orillas de ríos son considerados fundamentales para la protección del agua e impedir inundaciones en casos de fuertes lluvias, pero en gran parte de Brasil fueron derribados para ser ocupados por cultivos y ganado.

Do Valle alertó que con la versión votada por los diputados se aumenta el riesgo de sufrir inundaciones en áreas pobladas durante la época lluviosa, mientras que en la temporada seca habría un agotamiento de las fuentes de agua.

El Código Forestal establece también las áreas de reserva ambiental en propiedades privadas dentro de los diferentes ecosistemas brasileños.

Así, establece que 80% de propiedades productivas en la Amazonia deben ser preservadas, así como 35% de la sabana tropical conocida como Cerrado y 20% para otros ecosistemas.