El ex líder Bo Xilai reprendió a su antiguo jefe de Policía, Wang Lijun, y le dio "un tortazo en la cara" cuando éste le dijo que su esposa era sospechosa de la muerte del británico Neil Heywood, según el primer acta judicial que menciona al dirigente chino caído en desgracia.

El revelador documento, publicado hoy en varias tomas por la agencia oficial Xinhua, transcribe algunos testimonios emitidos durante el juicio que se celebró entre el lunes y ayer, martes, contra Wang.

Su importancia radica en que es la primera vez que se menciona a Bo Xilai en el proceso criminal, lo cual abre la posibilidad de que sea imputado, ya que hasta la fecha sólo se le investiga por irregularidades dentro del Partido.

Según el texto, Gu confesó a Wang el asesinato del empresario británico Neil Heywood en noviembre y, aunque en un principio el policía decidió encubrirla, tras varias peleas entre ellos acudió a contarle "al principal responsable del PCCh en Chongqing en ese momento (Bo Xilai) que Bogu Kailai (su esposa) era altamente sospechosa" del crimen.

Al día siguiente, el 29 de enero, Wang fue "severamente reprochado y recibió un tortazo en la cara por parte del oficial (Bo Xilai)", añade el documento.

Los días posteriores, según el acta, Wang se dedicó a recopilar pruebas incriminatorias contra Gu y, al ver que tres de sus empleados de confianza habían sido puestos bajo investigación, se sintió "en peligro" y acudió al Consulado de EEUU en Chengdu (próxima a Chongqing) el 6 de febrero.

Allí, Wang "pidió asilo político porque aseguró encontrarse bajo amenaza por sus investigaciones en casos criminales", reza el texto, destacando el episodio que hizo saltar el escándalo.

Horas después, abandonó la legación "por su propio pie" y reveló a "los órganos estatales pertinentes" la implicación de Gu en el asesinato, tras lo cual el Gobierno inició una investigación.

Desde entonces y de forma paulatina, Bo fue destituido, Gu acusada de homicidio y posteriormente condenada a la pena de muerte suspendida (lo que en la práctica evita la ejecución) y Wang imputado por cuatro cargos: deserción, abuso de poder, manipulación de la ley para su propio beneficio y corrupción.

En los citados documentos, se incide en que Wang está arrepentido y pide perdón (también al Partido Comunista) por sus crímenes, mientras la Fiscalía ha pedido con insistencia para él una "condena mitigada" por la colaboración que ha prestado a la Justicia.

La sugerida clemencia hacia Wang y el hecho de que Bo haya sido mencionado de forma inaudita dentro del caso criminal, podría hacer que se invirtiesen las tornas y que el policía, hasta ahora el "chivo expiatorio", salga mejor parado que su ex jefe.

Los analistas coinciden en que, sea cual sea el destino de Bo Xilai, el régimen comunista está interesado en cerrar este capítulo antes del relevo de poderes que se espera se celebre a finales del próximo mes de octubre.