Miles de chinos protestaron el martes contra la compra por parte de Tokio de unas islas reclamadas por Beijing en el 81er aniversario de la invasión japonesa que China nunca ha olvidado, con lo que las heridas añejas amplificaron la indignación por la disputa territorial actual.

Cada 18 de septiembre, China conmemora el incidente de 1931 que Japón utilizó como pretexto para invadir Manchuria, lo que desató una brutal ocupación japonesa que sólo terminó al final de la Segunda Guerra Mundial. Las manifestaciones no son rutinarias, pero este año, al igual que la furia por la compra japonesa la semana pasada de unas islas disputadas en el Mar Oriental de China, se extendieron por todo el país.

Frente a la embajada japonesa en Beijing, miles de manifestantes gritaron consignas patrióticas y exigieron el boicot de las mercancías japonesas. Algunos quemaron banderas japoneses y arrojaron manzanas, botellas de agua y huevos de la embajada, que estaba fuertemente custodiada por tres anillos de la Policía militar y barricadas de metal.

"Creemos que tenemos que declararles la guerra debido a que los demonios japoneses son demasiado malvados. ¡Abajo el pequeño Japón!" dijo Wang Guoming, un soldado retirado y vendedor de materiales de construcción. Dijo que llegó a la embajada desde Linfen, en la provincia de Shanxi, a 600 kilómetros (400 millas) de distancia, para desahogar su frustración.

En otra parte de la capital, el secretario de Defensa estadounidense Leon Panetta tuvo una larga reunión con el ministro de Defensa chino, el general Liang Guanglie, durante un viaje de tres días que, según funcionarios estadounidenses, Panetta planea aprovechar para presionar a China a buscar la manera de resolver pacíficamente sus disputas territoriales.

Las protestas también tuvieron lugar en Guangzhou, Wenzhou, Shangai y otras ciudades chinas. La agencia japonesa de noticias Kyodo reportó protestas en al menos 100 ciudades, y dijo que las personas lanzaron ladrillos y piedras contra el consulado japonés en Shenyang, en el noreste de China. Sin embargo, la Policía de Shenyang dijo por teléfono que no había disturbios.

El autoritario gobierno de China rara vez permite las protestas, y la oleada de manifestaciones antijaponesas claramente han recibido algún grado de aprobación oficial.

Muchas empresas japonesas en China cerraron como medida de precaución después de las recientes protestas que se tornaron violentas, con incendios y saqueos de fábricas y tiendas de capital japonés.

Las islas son pequeños peñascos que han sido un punto de conflicto entre China y Japón durante décadas. Japón ha reclamado las islas desde 1895. Estados Unidos asumió la jurisdicción después de la Segunda Guerra Mundial y la trasmitió a Japón en 1972.

El desacuerdo se intensificó la semana pasada cuando el gobierno japonés anunció la compra de algunas de las islas a su propietario privado.

Beijing ha enviado naves de patrulla a aguas reclamadas por los japoneses alrededor de las islas, y algunos medios de comunicación estatales han instado a los chinos a mostrar su patriotismo al boicotear los productos japoneses y cancelar sus viajes a Japón.

Las protestas desde la compra de Tokio han sido las mayores manifestaciones antijaponesas desde 2005.