Los profesores de la ciudad de Chicago acordaron el martes regresar a las aulas después de más de una semana en paro y poniendo fin a un tenso estancamiento con el alcalde Rahm Emanuel que puso la evaluación a los maestros y la seguridad laboral en el centro del debate nacional sobre el futuro de la educación pública.

Delegados del sindicato votaron para suspender formalmente la huelga después de discutir los detalles de un contrato propuesto. Las clases podrían reanudarse el miércoles.

El paro, el primero en Chicago en 25 años, dejó sin clases a 350.000 estudiantes que regresaron de vacaciones. La ciudad tiene el tercer distrito escolar más grande del país.

La votación del martes no fue en sí por el contrato propuesto, sino para ver si seguían en huelga. El contrato ahora se someterá a votación al pleno de más de 25.000 profesores.

El paro es el primero en una ciudad estadounidense importante en al menos seis años. Atrajo la atención nacional porque representó una prueba de alto nivel para los maestros sindicalizados, que han visto amenazada su influencia política por los crecientes exhortos a las reformas.

Los sindicatos han repelido los esfuerzos para expandir las escuelas públicas independientes, traer compañías privadas para ayudar con las escuelas públicas que fallen y vincular las evaluaciones de los profesores con las calificaciones de los estudiantes.

El paro también tuvo implicaciones políticas, elevando el riesgo de una prolongada batalla laboral en la ciudad natal del presidente Barack Obama en lo álgido de la campaña electoral, con un destacado alcalde demócrata y ex jefe de gabinete del actual gobierno en medio.