Los empleados de los bancos en todo Brasil iniciaron hoy una huelga por tiempo indeterminado por mejores salarios y esperan alcanzar el mismo impacto que el año pasado, cuando consiguieron paralizar 10.000 de 18.000 entidades bancarias del país por 21 días, según fuentes sindicales.

Los huelguistas, que reivindican un aumento salarial del 10,25 % y un salario mínimo de 2.416 reales (unos 1.208 dólares), así como una elevación de su participación en el lucro de los bancos, rompieron el lunes sus negociaciones con los bancos, que ofrecen un reajuste salarial del 6 % y un salario mínimo de 2.014 reales (unos 1.007 dólares).

La paralización fue aprobada en asambleas realizadas anoche por 122 de los 127 sindicatos afiliados a la Confederación Nacional de los Trabajadores del Ramo Financiero (Contraf) pero hasta comienzos de la tarde de este martes se desconocía el alcance del movimiento.

En las grandes ciudades, como Sao Paulo y Río de Janeiro, algunas agencias bancarias estaban con sus puertas cerradas, otras funcionaban con un número reducido de empleados y una minoría operaba normalmente.

Pese al cruce de brazos, los clientes de los bancos podían utilizar los cajeros electrónicos y las transacciones por internet, o acudir a las casas estatales de lotería para pagar sus cuentas.

"Tan sólo al final de la tarde tendremos un primer balance de la adhesión al movimiento ya que tenemos que consultar a muchos sindicatos para saber lo que está ocurriendo", dijo a Efe una fuente de la Contraf.

"Como todos los años, es normal que la huelga no comience a todo vapor sino que vaya creciendo día a día. Calculamos que tendremos la misma adhesión que el año pasado tras 21 días de huelga", agregó la misma fuente.

En su primer balance, el sindicato de la ciudad de Curitiba informó de que 212 agencias bancarias cerraron sus puertas en el primer día de huelga en la capital del estado de Paraná, por encima de las 144 paralizadas en el primer día de huelga del año pasado.

"La huelga comenzó fuerte en su primer día por lo menos en la región central de la ciudad", dijo por su parte la presidenta del Sindicato de Empleados Bancarios en Sao Paulo, Juvandia Moreira.

La asesoría de prensa de la Federación Nacional de los Bancos (Fenaban), consultada por Efe, dijo que la entidad no acostumbra realizar cálculos sobre empleados paralizados y que, tras lamentar la decisión de los huelguistas, espera que los sindicalistas regresen a la mesa de negociaciones.

La Fenaban informó en un comunicado de que presentó sus propuestas para la nueva convención colectiva el 28 de agosto y que nunca recibió respuesta de los sindicatos sobre los puntos que quieren que sean mejorados.

Para los sindicalistas, el sector bancario, que viene acumulando elevados beneficios en los últimos años, tiene condiciones de ofrecer un reajuste salarial que supere en 5 puntos porcentuales la inflación del último año (5,25 %).

"Fueron los banqueros los que nos empujaron a la huelga. Pese a sus ganancias récord y a los elevados premios para los ejecutivos, los bancos se niegan a atender nuestras reivindicaciones", afirmó el presidente de la Contraf, Carlos Cordeiro, en comunicado divulgado por la entidad sindical.

"La Fenaban reitera que confía en el diálogo porque sólo el acercamiento de las expectativas en la mesa de negociaciones permitirá alcanzar los entendimientos necesarios para firmar una nueva convención colectiva", informó la entidad.