La reducción del nivel de cooperación entre la OTAN y las fuerzas afganas no afectará al calendario establecido para que las tropas estadounidenses culminen su retirada del país asiático en 2014, según explicó hoy la Casa Blanca.

La decisión de la misión de la OTAN en Afganistán (ISAF) de reducir su nivel de cooperación con las fuerzas afganas a raíz de la reciente ola de violencia en el país "no afecta al calendario" trazado por el presidente de EE.UU., Barack Obama, indicó en una rueda de prensa el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.

"La transición que el presidente presentó continuará", subrayó Carney, quien agregó que el proceso gradual para transferir la responsabilidad de la seguridad del país a las fuerzas afganas también sigue intacto.

En un comunicado, la ISAF justificó hoy su decisión por el ambiente adverso que se ha creado en Afganistán tras la aparición de un vídeo producido en EE.UU. crítico con el profeta Mahoma y por el goteo de ataques de miembros de las fuerzas afganas a soldados extranjeros.

De acuerdo con la nota, el jefe de la misión aliada, el general estadounidense John Allen, "ha pedido a todos los comandantes operativos que revisen las fuerzas de protección", lo cual "conducirá a ajustes en cómo, cuándo y dónde las tropas de la ISAF operan exactamente".

Desde ahora la interacción con las fuerzas afganas tendrá lugar "mayormente" en el nivel de "kandak" o batallón, una decisión que en la práctica significa suprimir iniciativas como ciertas patrullas habituales conjuntas.

A principios de mes, Allen ya había anunciado una amplia estrategia para abordar los continuos ataques internos a cargo de militares y policías afganos, que en lo que va de año se han cobrado la vida de más de medio centenar de soldados extranjeros.

En el marco de esa estrategia se decidió la suspensión del entrenamiento por parte de EE.UU. a un millar de reclutas de la policía local.

"Nuestros comandantes están muy enfocados en la seguridad de nuestras tropas y están tomando las medidas que creen necesarias", anotó hoy Carney.

Al menos nueve extranjeros y tres afganos murieron este martes en un ataque suicida contra una camioneta de una firma logística en Kabul, en la mayor matanza registrada hasta ahora para vengar el vídeo en que se denigra la figura de Mahoma.

La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, indicó que no hay estadounidenses entre las víctimas y volvió a decir que ese vídeo "nunca debería ser una excusa para la violencia".

Según Nuland, "es muy preocupante" que grupos como el libanés Hizbulá o Al Qaeda estén tratando de "explotar" el vídeo para que la gente salga a las calles y participe en "actividades extremistas" contra EE.UU. y otros países occidentales.